Bolivia, el país sin alquimistas
La trama de esta columna me llegó como una epifanía porque los palcos en la discusión pública están atestados, ni qué decir en las redes. Un palco va colmado por los que bailan o callan para solazar o, siquiera, para no agriar al jefazo; el otro, por titanes cuya gloria quedará en fotos para la […]