¡¡Huevadas!!… da flojera
Son las palabras exactas que, luego de vueltas y evasivas, me espetó un niño trabajador, antes ocupado en el tan respetable como antiguo arte de sacar brillo a los zapatos cuando le interrogué –con el derecho que me otorgaba el ser uno de sus clientes más antiguos– sobre las razones de su cambio de rubro […]