Manías, obsesiones, uso y abuso de nuevos símbolos
Cuentan que Kant salía a dar una vuelta a la plaza de su pueblo alemán todos los días a las tres de la tarde, y que, cuando tocó poner en hora el reloj, que se había averiado en esa región del frío Mar Báltico, esperaron el preciso momento en que él llegara. Fue Immanuel la […]