Marco Fernández Ríos

Visita a uno de los atractivos más populares en el municipio de Sorata, denominada la Perla Andina de Bolivia

Una cueva misteriosa que recuerda a filósofos griegos, mitos, leyendas, tres especies de murciélagos, humedad y alta temperatura acompañan la visita a la Gruta de San Pedro, una de las principales atracciones de Sorata, la denominada Perla Andina de Bolivia.

Ubicado a 239 kilómetros de la ciudad de La Paz, Sorata es uno de los municipios más visitados del departamento, debido a sus múltiples atractivos, como el puente colgante, variadas sendas para hacer caminatas, su exquisita gastronomía, el Jach’a Avalancha (descenso en bicicleta desde la cumbre hasta el pueblo) y Skyrunning Sorata (carrera por montaña, para los más osados), además del imponente macizo compuesto por el Illampu y el Ancohuma.

El otro sitio casi obligatorio para visitar durante la estadía a la capital de la provincia Larecaja es la Gruta de San Pedro, que hace recuerdo al “Mito de la Caverna”, que escribió el filósofo griego Platón, quien trata de explicar, a través del ejemplo de unas personas que viven encadenadas dentro de una cueva, cómo es que la gente se siente cómoda en la ignorancia y que, incluso, contradicen y rechazan a las personas que las quieren ayudar.

Una manera para recrear esta alegoría se encuentra en la Gruta de San Pedro, que está en la comunidad del mismo nombre, a 11 kilómetros de Sorata. Ahí, en la plaza principal, además de las incontables vendedoras de múltiples productos, hay taxis que ofrecen llevar a aquel sitio turístico, para lo cual hay que pagar Bs 30, por seis pasajeros.

La espera es corta, pues hay mucha gente que quiere visitar la gruta, así es que el vehículo se aleja poco a poco del ruido del pueblo para pasar varias montañas inmensas, cubiertas con variada vegetación, en medio de un clima muy agradable.

Después de casi 20 minutos de recorrido, y sin poder observar nada más que vegetación, el taxi se detiene al frente de unas tiendas, señal de que es un lugar concurrido. Pues sí, ya que un cartel indica que se ha llegado al ingreso a la Gruta de San Pedro, también llamada Ch’usiq Uta, del aymara, que significa la Casa de la lechuzas, debido a que estas aves se reunían en el ingreso de la cueva para cazar murciélagos.

La antesala para ingresar a este sitio turístico es una subida de por lo menos cinco minutos, hasta llegar a la boletería, un lugar ordenado y con mensajes para prevenir el coronavirus. La encargada del ingreso verifica que el visitante lleve barbijo y alcohol en gel, mientras que una funcionaria de la Alcaldía de Sorata se encarga de fumigar.

Unas gradas en zigzag llevan a un espacio oscuro, aunque antes, como si fuera una tradición obligatoria, hay que tomarse la primera foto antes de vivir la experiencia del atractivo turístico.

Esta primera etapa —de unos 15 a 20 metros— es un poco complicada, debido a que la abertura es estrecha y el techo es bajo. Al mismo tiempo, se va empezando a sentir el calor y la humedad. Al pasar aquel espacio se presenta una cueva amplia, con estalactitas y estalagmitas que se formaron durante miles de años.

Hace más de 10 años, para ingresar a la cueva había que llevar una antorcha. Ahora, luminarias con luz tenue permiten observar la magnificencia de este atractivo natural. Hay que caminar con cuidado, por las protuberancias pétreas del piso, aunque tampoco se deja de ver arriba, donde descansan dos especies de murciélagos: el Anoura geoffroyi y el Myotis nigricans, que en el pasado era el alimento de las lechuzas.

En el fondo, flanqueado por luminarias, aparece una laguna de, aproximadamente, 200 metros de largo. “No estoy autorizado a dar ninguna información”, dice uno de los pobladores de la comunidad, a quien le ha tocado la misión de vigilar y proteger el sitio.

Es una persona mayor, con un chaleco verde fluorescente que permite reconocerlo desde lejos. Reacio a conversar, cuando se le consulta si son ciertas las leyendas acerca de esta laguna, afirma que desconoce por dónde entra y hacia dónde sale el agua, “pero según dicen, da vuelta por el Illampu, va hacia Cusco, en Perú, a través de aguas subterráneas”.

El guía no quiere hablar, porque —según sostiene— la gente ha inventado muchas falsedades, que en lugar de atraer a los turistas, las ha alejado. Empero, poco a poco, comienza a tomar confianza y a dar algunos detalles de la gruta.

Según indica la página web del Gobierno Autónomo Municipal de Sorata, la Gruta de Sorata es un sitio sagrado, por lo que entorno a ésta han surgido varias leyendas, como la existencia de pasadizos secretos, conexiones con el lago Titicaca, los Yungas o posiblemente con Cusco.

“Antes no había luz. Todo era oscuro. Nosotros mismos hemos explorado para habilitar el lugar y hacer turismo comunitario”, explica el guía, quien, más relajado, añade que la población se dio cuenta de la importancia de este sitio natural cuando aumentó la llegada de visitantes.

“Antes, los turistas extranjeros nomás venían; ahora, llega más gente nacional”, comenta, esto como consecuencia de la pandemia del nuevo coronavirus, que obligó a cerrar la Gruta de San Pedro durante casi todo 2020, hasta que, finalmente, lo reabrieron en octubre, con la esperanza de generar recursos que posibiliten mejorar el lugar y, también, la comunidad.

Como parte de este emprendimiento, los pobladores invirtieron los ingresos para la compra de botes de plástico, con los que los visitantes pueden navegar en la laguna. Imbuidos por la posibilidad de generar más recursos y mejorar las condiciones de vida de su comunidad, construyeron dos cabañas y una piscina, con el objetivo de que los turistas se queden más tiempos en esta región paceña.

En la oscuridad, las formaciones rocosas muestran múltiples formas, ideales para dejar volar la imaginación. Al mirar arriba hay la esperanza de observar algún murciélago, aunque en esta ocasión no hay suerte.

En el “Mito de la Caverna”, Platón explica que el conocimiento es difícil de adquirir cuando uno se mantiene en la oscuridad del desconocimiento y los prejuicios, que duelen los ojos al ver la luz por primera vez, es decir que genera molestia cuando uno aprende cosas nuevas; pero que al acostumbrarse a la luminosidad —es decir al conocimiento—, la persona se supera y puede llegar a la perfección.

A pesar de la reticencia inicial del comunario, poco a poco, con un poco de empatía y paciencia, se generó dentro de la cueva, a casi 50 metros de profundidad, una nueva amistad y una nueva historia dentro de la imperdible Gruta de San Pedro.

Sorata, la perla del turismo

Sorata es uno de los sitios con más ofertas turísticas, tomando en cuenta que su territorio cuenta con varios pisos ecológicos y múltiples atractivos naturales. Para mejorar la experiencia de estar en la Perla Andina de Bolivia, el gobierno municipal apoya con información a través de los teléfonos 67198342 y 67003112, además de la página web sorata.bo. Asimismo, se puede bajar la app Sorata 360, en la que se puede encontrar muchos datos para conocer la capital de la provincia Larecaja.

Texto: Marco Fernández Ríos

Fotos: Marco Aguilar