Por una puerta entró el Fiscal Barr de EEUU a México y por otra salía Evo. Ficha Azul de Interpol por terrorismo y sedición, tolerancia cómplice de Ebrard. Apuración por sacar el T-MEC.

Por una puerta entró el Fiscal William Barr de Estados Unidos a México y en otra preparaban la salida de Evo Morales Ayma hacia la Habana Cuba.

No sólo le costó a López Obrador el 20% en la caída de 10 puntos en aceptación -según encuestas- la ficha azul de Interpol marcó al ex presidente de Bolivia como un presunto delincuente protegido por México, en un escenario de tensión con la amenaza de Donald Trump por definir a los cárteles de la droga mexicanos como terroristas.

El presidente y el canciller Marcelo Ebrard se arriesgaron a lidiar con información en vías documentales y probatorias sobre personajes muy cercanos a Morales Ayma, involucrados en la producción y trasiego ilegal de coca con destino final a Estados Unidos y Europa.

No obstante a favor de Evo y de funcionarios asilados en México jugó la prioridad del gobierno interino de Jeanine Áñez Chávez y de la oposición boliviana, por resolver el camino electoral que define la nueva presidencia democrática.

En este contrarreloj, las presiones para aprobar el tratado comercial T-MEC por un gobierno con crecimiento cero en el primer año, con fuerte caída en el consumo, colapso real en empleos formales y el incontrolable crecimiento del crimen organizado, aderezado con el escándalo internacional de la liberación de Ovidio Guzmán López, hijo de ‘El Chapo’ Guzmán Loera, después de ser capturado por las Fuerzas Federal en Culiacán y liberado, sumado a la masacre de la familia LeBaron, la cabeza de Evo Morales es una maniobra desesperada, sin resultados garantizados en la Casa Blanca y el Congreso de EEUU.

Pero tampoco había forma de mantener a Morales más allá de la justificación de asilo, ya que la instigación desde México a la sedición y el terrorismo en Bolivia, probado en una llamada con el líder de la zona trópico boliviana Faustino Yucra, señalaron la tolerancia cómplice de la cancillería de Marcelo Ebrard Casaubón a las actividades proselitistas del ex líder cocalero de Cochabamba.

En cauces paralelos, en La Paz el partido Movimiento al Socialismo (MAS) se prepara para un nuevo reacomodo político sin el ex presidente que cambió la Constitución, falseó elecciones, y utilizó la fuerza para consolidar la dictadura, mientras en México los apologistas de la Cuarta Transformación hacían malabares para transformar el hartazgo civil en un presunto Golpe de Estado.

El domingo en el Zócalo Andrés Manuel lo llamó: “El hermano Evo”. El viernes salió rumbo a Cuba, presuntamente a consulta médica, de ahí viajará a la toma de posesión de Alberto Fernández en Buenos Aires Argentina el próximo martes. 

Morales Habló de estar cerca de Bolivia… y lejos de Estados Unidos.

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