El huérfano del Pequod
Rafael Narbona Siempre he soñado con un jardín al final del invierno. En el pueblo disponía de una pequeña huerta y de un patio lleno de flores con las paredes cubiertas de madreselva. Era mi jardín, mi Edén, eso sí, ensombrecido por una dolorosa ausencia: mi mujer, a la que perdí hace año y medio. […]