Martes primero de Denver
Claudio Ferrufino-Coqueugniot Inocente, con rostro de San Sebastián atravesado, escribo, ante el ofertorio de tus muslos. Nieva, pequeños pétalos casi nacidos de un verso de Esenin. Tenues, silentes, imperceptibles. Me diluiré metafísico en la oscuridad, continúo. Noche de nieve en que tendré tu orgasmo. Contradictorio… Pronto volverán, al darse cuenta de que he retornado, los […]