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¿Por qué no cae Maduro?

Es un hecho social que el Chavismo, que empezó el año 1999, es hoy el remedo de una ilusión y una fuerza marginal porque este 23 de enero de 2019,  ya chavista  que recibe los beneficios de los CLAP y del Carnet de la Patria, o simple ciudadano marginado de las dadivas del Estado bolivariano, marcharon juntos pidiendo la salida de Maduro y se concentraron para aprobar la juramentación de Juan Guaidó como presidente legal y legítimo de Venezuela. 

Maduro dijo que 18 millones de venezolanos  son  favorecidos mediante el Carnet de la Patria, pero en su contramarcha esos 18 millones no estaban respaldándole. El régimen gansteril encabezado por Maduro ya está podrido, pero si esto es así, ¿por qué no cae? Veamos unas  aristas.

Escuchando y leyendo en búsqueda de respuestas a esta pregunta, comparto estos apuntes porque, a mi juicio, nos ayudarán no sólo a entender lo que sucede en Venezuela, sino también las movidas estratégicas del gabinete de Evo Morales de enero del 2019. “Cuba nunca ha logrado tener una economía que funcione. Siempre ha dependido, como si fuera un vampiro, de los subsidios de la Unión Soviética, de Chávez y ahora de Maduro. Ellos venden información de inteligencia a otros países, como Irán, Rusia, China, Corea del Norte, etcétera, que obtienen porque se mueven más en América Latina y los Estados Unidos”, asegura el historiador Juan Antonio Blanco (2017). 

Las alianzas con la Unión Soviética, primero, y luego con Venezuela, le han permitido mantenerse. Fidel Castro sobrevivió a 11 presidentes en la Casa Blanca y aunque Venezuela enfrenta una crisis sin precedentes y una caída en su producción petrolera, un reporte de la agencia Reuters reveló que desde enero hasta septiembre (2018) la petrolera estatal PDVSA suministró a Cuba 11,74 millones de barriles (unos 49.000 barriles por día). 

Esto, en el marco de un convenio bilateral firmado entre Venezuela y Cuba en el año 2000, según el cual la isla recibía el crudo a cambio del envío de “médicos y entrenadores deportivos”.

Desde la asunción de Chávez, olvidándose la invasión venezolana de 1967, bajo el paraguas del SSXXI y la ALBA, surgió la propuesta  de constituir la Grannacional entre Cuba y Venezuela. La idea no prosperó, pero en la actual Constituyente trucha que se instaló el 2018, la idea está siendo repuesta y debatida. Desde el inicio, la seguridad personal de Chávez fue encomendada a agentes cubanos y el servicio de inteligencia cubano estableció su base de operación en el palacio presidencial de Miraflores, desde donde operan generales cubanos. 

Se sabe que más de 200 mil cubanos han estado en Venezuela desde 1999. Aparte de las tropas de élite denominadas Avispas

Negras, el G2 cubano, ejerce férreo control sobre las FFAA y la Policía en áreas como las comunicaciones, inteligencia y contrainteligencia. Así han montado una estructura delincuencial que es capaz de hacer cualquier cosa para no perder el poder. El control cubano se profundizó después de la muerte de Chávez. 

En la sociedad civil, está la presencia de otros escuadrones cubanos que se encargan de los colectivos ciudadanos para ejercer persecución y terror entre los ciudadanos disconformes.

Cubanos están presentes en oficinas del Gobierno, en las escuelas, hospitales, en la industria petrolera y en el campo. Los venezolanos saben que Maduro no gobierna Venezuela, que Venezuela es gobernada por Cuba y que defienden los intereses de Rusia y China, que se compraron Venezuela. 

El G2 ha provocado y también frustrado varios intentos de golpe de Estado. El sustento de Maduro ya no es social, sino militar en lo que hoy se llama Venecuba o Cubazuela. También, los cubanos, como hicieron con su revolución, han movido los hilos para que la crisis venezolana se convierta en una cuestión geopolítica, en la que  las principales potencias estén involucradas.

Volcando el análisis al caso boliviano, un experto militar me decía que, en Bolivia, las FFAA tienen en sus mandos llunkus y serviles, pero que aún no se ha dado el caso extremo de Venezuela, donde una potencia extranjera maneja tu cerebro (inteligencia) y tu cuerpo. La Policía y FFAA bolivianas mantienen aún un alto nivel de independencia, afirmaba. 

¿Y eso puede cambiar? le  pregunté. “No te dice algo que JRQ que estuvo de embajador en Cuba, no de vacaciones, sino siguiendo de cerca el proceso venezolano y nicaragüense, haya retornado al gabinete? Tú crees que sólo volvió para hacer campaña electoral? ¿O te has olvidado que Bolivia es el eslabón sureño de la triada centroamericana?”. Las respuestas las dejo a usted.

Iván Arias Durán es ciudadano de la República de Bolivia

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