No caerán lluvias suaves

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De: Viviana Gonzales / Para Inmediaciones

El escalofrío que me produce la sola idea de pensarlo. Y ahora, justo en este momento, tengo que ver esas imágenes brutalmente grotescas. Esta noche volverán las pesadillas que cada día se hacen más recurrentes y no dejan de atormentarme.

Ya deja eso ahí y mira para otro lado, le digo a Valentín, deja las cosas en su lugar, enfócate en mirar a los pájaros o a los árboles que en esta época tiñen la ciudad de un sinfín de olores y colores. Y entonces pienso en el pájaro muerto. Si Valentín, ese, el que yo maté hace dos años. No fue mi intención y lo sabías, quería ayudarlo, pero el pájaro incauto, inútil, estúpido, no se dejó.

El pájaro, ¡todo por un maldito pájaro! Todavía me juzgas, lo sé,  pero yo no pretendí hacerle daño. Lo tomé entre mis manos mientras revoloteaba, le hablé suave pero él quería escapar de mi y entonces cayó. La muerte  lo visitó entre las llantas de un coche. Su madre, desde el inmenso árbol, también me juzgó. ¡Ahí va la asesina! comenzó a chillar. Tu no te acuerdas Valentín porque estabas muy chiquito, pero aquella noche no pude dormir.  Y todo fue por culpa del pájaro que tu madre, accidentalmente, mató.

Y esos periódicos que abundan la ciudad. Las vísceras se les salen de entre las carnes. A los gordos les estalla la sangre y también un líquido amarillo y repugnante que es su grasa. A la prostituta le dispararon en la cabeza y los ojos vuelan de su hinchado rostro. La anciana murió aplastada al intentar cruzar la calle.

¡Las imágenes, Dios mío, las imágenes! Los que llevan más tiempo comienzan poco a poco a hincharse, a volverse verdes y a podrirse. Yo estaré igual, me voy a podrir y entonces ni el cardio que hago todas las mañanas, ni los jugos detox habrán servido para nada porque me podriré como todos.

Y no vendrán lluvias suaves, no vendrán lluvias de ningún, ya nada caerá sobre mi rostro. No habrán pájaros, ni árboles en primavera. Solo un inmenso, indescriptible y asfixiante negro. La oscuridad absoluta. El silencio.  Y esta mujer no es capaz de cobrarme dos aguas y un huevo kínder. Tengo que seguir viendo las imágenes de hombres explotando y pudriéndose en una morgue. Y el culo a su lado. La rubia desnuda. Yo aquí, esta mañana corrí 14 Km y luego tomé un licuado verde, pero eso ¿qué más da? si, inevitablemente, me podriré.

Tenga su cambio. Vamos al parque, te abro el chocolate, nos lo comemos. Hidratamos nuestro cuerpo porque este calor es asfixiante. Comienza la lluvia. No tenemos que correr a casa, déjame sentirla en mi rostro. Un día esto dejará de pasar. Y entonces, la muerte vendrá a buscarme.