Viaje al mar agitado
Andrés Canedo Sin que nos lo digamos, había alguna cosa indefinible en los gestos, en las actitudes, en las palabras de ella, que me indicaban que algo andaba mal. Habían sido tres meses intensos, casi desaforados, de amarse impiadosamente, como sucede con los amores prohibidos. Durante ese tiempo yo había dormido un máximo de dos […]