Las embajadas extranjeras no son ya una opción segura
En esta columna decidí no flagelar (mucho) al MAS. Primero, porque hay un montón de escribidores que siguen en ese tren, y soy más bien alérgico a las aglomeraciones. Segundo, porque suficiente tienen Evo y los suyos con el azoro de su caída y el consecuente síndrome de abstinencia de poder. Y, finalmente, porque el […]