Radiografía sin filtro de algunos candidatos

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Yo no pondría las manos al fuego por ningún político, pero hay algunos que, por lo menos, se merecen el beneficio de la duda. Y es que no es cuestión de mandar a todos al carajo, alguien tiene que hacerse cargo de la cosa pública. Ya es cuestión nuestra, de los ciudadanos, elegir el más apto o el “menos pior”, en algunos casos.

En el caso de Yacuiba, la ciudad donde vivo. Tenemos tres candidatos con posibilidades reales para llegar a la alcaldía. Dos de ellos con un frondoso prontuario, y un tercero, que es al que habría que darle el beneficio de la duda y que, además, cuenta con el mejor programa o propuesta para el municipio.

No es mi intención hacer proselitismo por nadie, aunque así parezca. Mi intención es desnudar quien es quien en este circo electoral. Quien o quienes han convertido la campaña en un burdo, grotesco y patético espectáculo. Quienes a falta de propuestas serias pretenden hacer de la campaña un show.

Uno de estos payasos es Carlos Brú, personaje tristemente celebre por aquello de “cama adentro patrón encima”, lo cual demuestra su profundo machismo, misoginia y desprecio por la gente. No de otra manera se explica su soberbia y poca vergüenza, la desfachatez que tiene este caradura para pedirle el voto al pueblo.

Por otro lado, este personajillo, ni siquiera representa al MAS, pues las mismas bases masistas lo rechazan. Representa al “evismo” puro y duro, esa cúpula delincuencial y autoritaria que, no conforme con destruir las instituciones democráticas, nos robó a manos llenas durante 16 años, y nos sigue robando.

Este individuo ya fue alcalde, y lo fue en la época de mayor bonanza gasífera, cuando Yacuiba era uno de los municipios que más dinero recibía en el país. ¿Qué hizo obras? ¡por supuesto!, como no hacerlo con tanta plata, y es que todos sabemos que la mejor manera de robar en grande es mediante las obras publicas grandes.

Demás esta decir que el mencionado sujeto tiene mas de una decena de procesos en los estrados judiciales. Como también esta demás decir que ninguno de ellos prospera. No mientras la justicia siga teñida de azul y la impunidad aliente la corrupción. Aun hay mucha tela que cortar sobre este asunto; solo hay que recordar que nadie es impunemente poderoso.

El otro candidato de marras es Wilman Cardozo. Muchachote bastante rustico y prepotente, algo bravucón y pendenciero. Rasgos de carácter deplorables en una persona común, pero inadmisibles en una autoridad. Este vividor de la política -lleva como 20 años en actividad- también pretende tomar por asalto la alcaldía.

Con un estilo chabacano y simplón, se siente el elegido del destino, el único paladín del Chaco. Se la pasa lloriqueando y quejándose de la ingratitud de la gente que no reconoce su abnegado sacrificio. En su arrogancia cree ser mejor que Solón (legendario legislador ateniense), haciendo leyes que nadie cumple y que son un saludo a la bandera.

No conforme con esto, se dedicó a tomar empresas públicas como botín político, tal es el caso de Setar y Emtagas, obligando, abusivamente, a los empleados de dichas empresas a hacer campaña por él. Utilizando bienes públicos para su beneficio, haciéndose pis en la norma.

Levanta las banderas de la autonomía cuando le conviene. Cabe recordar que Cardozo cogobernó, junto a Oliva, el departamento de Tarija. Aun así, no hizo nada para que el proceso autonómico avance. No se avanzó en la transición, ni en la conciliación de cuentas, ni en nada ¡Valiente defensor de la autonomía tenemos!

Estos dos viejos zorros pretenden ser alcaldes de Yacuiba, pienso que este noble pueblo se merece algo mejor. Es tiempo de cerrar el ciclo del despilfarro, la corrupción, la impunidad y la frivolidad en el manejo de la cosa pública. No podemos seguir con dinosaurios que encarnan lo peor de la política boliviana, vale decir: el caudillismo, el personalismo, el prebendalismo, el clientelismo, el patrimonialismo, la gerontocracia y el patriarcalismo

 Una pequeña aclaración para terminar. Todas mis opiniones son a titulo personal, no pretendo ser portavoz de nadie. Solo soy un ciudadano indignado que ejerce su derecho a la libre expresión