Los ojos ciegos de la noche
Andrés Canedo Se sumergió en la oscuridad. La noche era densa y nada podía ver. Sólo el olor maravilloso de ella lo guiaba. Siguió avanzando en la noche oscura, hasta que la percibió cerca, la tocó, la avasalló. No necesitaba de sus ojos, pues sus manos y su cuerpo podían ver la maravilla de la […]