Maurizio Bagatin
Ni una sola bala anda perdida, todas dan en el blanco. Agosto inicia como un Far West, y a pesar de ser el mes de la Madre Tierra, es la violencia en adueñarse de este mes que seguimos llamando patrio. La semilla estaba sembrada desde hace tiempo, oportunismo y vivezas criollas, gana de triunfar y riquezas fáciles. Lo de siempre pero ahora con muchas balas por aquí y por allá.
Hay el sueño de Pablo Escobar realizado y el silencio de los inocentes y de los cómplices, que son muchos en ambas filas. También esta es la eterna verdad.
Las tricolores se enfrentan al viento de agosto; desfiles cívicos y amor patrio le seguimos llamando al show, mientras es sobre todo mucha basura y muchos rascacielos que al parecer no disminuyen nunca. Es lo irracional que responde a estímulos instintivos y grupales, dominando siempre nuestro escenario: fiesta y protesta, protesta y fiesta. ¡Vaya país con reputación!
Thajmara lo sentenció: “Acabemos: todo pueblo tiene el gobierno que se merece”.