Guillermo Ruíz Plaza / Cuento
Raíces Cuando yo tenía diez años y mi hermano quince, el abuelo se vino a vivir con nosotros. Había enviudado poco tiempo antes, y en su casita de Miraflores, según decía, no lo dejaban dormir los fantasmas. Papá le vendió la casa y le dio nuestro cuarto, que se llenó con su olor a tabaco […]