¿Coherencia?

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La destemplada reacción del señor Camacho a la renuncia de la señora Añez a su candidatura pinta de cuerpo entero al binomio Camacho-Pumari. Una dupla llena de incoherencias. Basta hacer un repaso a su actuación en los últimos nueve meses y veremos incoherencia tras incoherencia, aunque Camacho, majaderamente, se empeñe en afirmar lo contrario. Lo cierto es que no existe correspondencia alguna entre lo que dice y lo que hace.

Aun esta fresca la imagen de Camacho, biblia en mano, al lado de la presidente Añez en el balcón del palacio de gobierno. Minutos antes estuvo reunido, en privado, con la presidente, imponiendo su gente en ministerios, empresas e instituciones claves del estado. Cabe recordar que uno de los primeros casos sonados de corrupción fue cometido por uno de los amiguitos de Camacho, caso ENTEL.

En principio dijo que le daba asco la política, que no iba a ser candidato, ahora se mueve muy a gusto en el mundillo “putrefacto” de la política. Después dijo que no negociaba principios, para después grabar a su compañero de formula negociando aduanas y dinero en efectivo. No conforme con esto, manda las grabaciones al periodista de CNN Fernando del Rincon, con quien, en una entrevista posterior, hace un tremendo ridículo.
Dice detestar la vieja política ¿Cómo? dirán ustedes. Si, se rodea y hace alianzas con lo mas rancio de la vieja política: Mario Cossio, Manfred Reyes Villa, Leopoldo Fernandez, Rolando Arostegui, Ronald Mac Lean, entre los más conocidos. Muchos de ellos ya lo abandonaron. Por otro lado, las listas de Creemos están llenas de masistas, filomasistas y oportunistas, al menos en occidente. Es cuestión de revisarlas

No obstante, el señor persiste en hacernos creer que es una alternativa seria. El 18 de febrero del año en curso, el señor Camacho en carta dirigida al presidente del Comité Cívico Pro Santa Cruz, textualmente dice: “El pasado 1 de febrero, cuando suscribimos un Acuerdo Nacional por la Unidad de Bolivia, exprese abierta y públicamente mi compromiso de poner mi candidatura en blanco por la unidad real y por el bien de Bolivia y esa convicción me lleva a pedirle al Comité pro Santa Cruz que con urgencia convoque a los candidatos que asistimos a una reunión de emergencia para tomar medidas”

¿Qué ha cambiado desde entonces? El MAS se ha reestructurado y fortalecido, el tema de los bloqueos y los escándalos sexuales del garañón de Orinoca apenas han hecho mella en el voto duro masista. El mal manejo de la pandemia, las denuncias de corrupción y la crítica situación económica, también juegan a su favor. Todo eso sumado a una campaña inteligente, centrada en la economía, hacen que mucha gente crea que Lucho si sabe, aunque sea una mamada.
¿Sera que Camacho cree que puede disputarle la presidencia a Arce? Ni con Mandrake el Mago como jefe de campaña. Camacho solo existe en Santa Cruz y un poco en el Beni, en el resto del país sus números son patéticos. Existen tres departamentos con mas de 1 millón de votantes cada uno, a saber: La Paz, Santa Cruz y Cochabamba, en dos de ellos gana el MAS. Tan es así que el MAS tiene mas votos en Santa Cruz que Creemos en los otros 8 departamentos

Así de jodida esta la cosa, mientras Camacho se regodea creyéndose el salvador de la patria, el libertador, el MAS bate palmas. Los números de la encuesta mas creíble presentada hasta ahora son lapidarios. El único candidato que puede forzar una segunda vuelta y ganarla es Carlos Mesa, la presidente Añez hizo una lectura adecuada de esta realidad y recibió los ataques rabiosos de Camacho.

Puestas así las cosas solo cabe preguntarse ¿Qué oscuros intereses están detrás de la candidatura de Camacho? El MAS sabe que la única posibilidad que tiene de volver al poder es ganar en primera vuelta. Por eso algunos grupos de poder ligados al MAS empujan y manipulan la candidatura de Creemos, a sabiendas de que es imposible que remonten y lleguen a un segundo lugar. Pero el objetivo no es ese, el objetivo es dividir el voto y posibilitar que el MAS gane en primera vuelta.

A pesar de todo confió más en la sensatez y sentido común del pueblo boliviano que en la buena fe y coherencia de Camacho. Menos mal que no negocia principios, porque no los tiene.