Eisenstein bajo las bombas
Claudio Ferrufino-Coqueugniot Quiero ver la escalinata del Potemkim, dije. Cruzamos la Ópera, la estatua de Catalina la Grande rodeada de machos diminutos. Casi crepúsculo entonces. Luego fui, en repetidas ocasiones, me senté en el Parque Griego, a la izquierda, caminé a orillas del mar. Cuando los sueños se hacen realidad la atmósfera tamborilea en el […]