¡Cuánto mal podría ser evitado!
“Rompemos vínculos, sin crear esperanza alguna de caminantes, tomando el pedestal de la soberbia como impulso, la ingratitud y la envidia como vitalidad; y, en realidad, todo esto nos enferma de desánimo, hasta dejarnos marchitos de dolor”. Multiplicamos los deseos, pero nos falta el ejercicio de la voluntad. Reproducimos nuestros afanes y desvelos, pero tampoco […]