De los sueños
Claudio Ferrufino-Coqueugniot Me telefonea una señora, hija de mi amigo Jesús. En México a los Jesuses les dicen Chuy, o Chucho. Su mujer, en Juaritos, le acaricia la cabeza, algo pelada en la cima, y le dice: no se agüite, mi Chuy. Pero Chuy se agüita porque pasaron los años y en su deslave arrastraron […]