José Pablo Juárez – México
Breve bitácora del abismo
Vivía en un planeta
donde veía pasar todo,
pero fui abandonado en este meteorito
y aquí no pasa nada.
Tengo miedo de acostumbrarme
a dejar de esperar
y entregarme a la soledad absoluta.
A enamorarme de este vacío,
a mirar las estrellas en su fondo
y no reconocerlas…
Verlas con tanta indiferencia.
A no volver a la caricia de la lluvia,
a no necesitar el calor del sol.
Tengo miedo de enamorarme del vacío
Y olvidarme de que tengo un planeta
El Regreso
Me estoy volviendo loco, amor,
estoy dejando de percibir el afecto,
de percibir la realidad.
El tiempo ya no me pertenece.
Cuando vuelvas,
toca a la puerta con fuerza;
de ser posible, derrúmbala con un beso.
Grita mi nombre fuerte,
pero tu nombre en mi oído susurra,
que sepa que has vuelto.
Enciende las luces,
que la casa vuelva a verte.
Llévame contigo.
Camina descalza, calca mis pasos.
Antes del barandal del balcón,
detente y contempla la luna;
no la contemples mucho, que enamora.
Embruja, te llama y cura tu soledad.
Vuelve a donde eres feliz
y lleva mis restos contigo.
Fragmentos perdidos
¿Qué habremos hecho en otra vida
para haber nacido fragmentados?
En partes, como concreto roto
sobre un suelo inestable,
donde los pedazos se separan con el tiempo
y abrazas a uno solo para no perderte
mientras los demás se desvanecen.
La gente te ve de pie en un islote
y murmura: «Eso no es suelo firme».
Y ahí floreces, sin alcanzar tus otras partes.
Parado sobre la más frágil,
aprendes a no pisarla tan fuerte
para no desmoronarte.
Habitar solo un islote del alma,
a veces, cansa.
Permanecer de pie en la fragilidad
ya es suficiente.
Por eso lanzarse al vacio
No es opcion
En buscs de los fragmentos perdidos