El MAS en su laberinto

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Hoy el Movimiento Al Socialismo (MAS) está atravesando su peor momento en lo que hace a su vida política. Como nunca antes muy divididos, muy enfrentados, muy encontrados entre ellos mismos. Lo más grave de ese laberinto en el cual se encuentra el partido oficialista es que lamentablemente repercute en el quehacer político, social y económico del país.

Bolivia está sin rumbo y abandonada a su suerte justamente por sus problemas intestinales que no sabe como resolver el masismo. Los movimientos sociales que lo conforman están a punto de sacarse los ojos debido a que simplemente está primando los intereses sectarios sin importarles el destino de la patria.

Las tensiones dentro del MAS continúan y continuarán todavía a pesar de haberse llevado reuniones de “unidad” entre sus tres líderes notorios que ahora tiene como son Luis Arce, David Choquehuanca y Evo Morales. Éste último con sus acciones claras para debilitar permanentemente a quienes designó al “dedazo” desde Argentina para que sean candidatos a presidente y vicepresidente en las elecciones de octubre de 2020 para que luego sean autoridades de Estado; ahora se encuentra muy debilitado de apoyo incluso dentro su mismo partido político, salvo en la región del Chapare cochabambino.

La división es tan notoria, bastando como ejemplo la no participación del vicepresidente Choquehuanca en los actos festivos del nuevo año andino, amazónico y chaqueño celebrado el pasado 21 de junio, donde solo estuvieron el actual presidente Luis Arce y el jefe del MAS Evo Morales, quienes a pesar de disimular ante las cámaras de que todo está bien entre ambos, las señales que mostraban sus rostros daban a entender que entre ellos también hay un distanciamiento inocultable.

A lo dicho anteriormente se debe sumar que, hasta ahora el primer mandatario, no hace caso al ala Evista sobre el cambio de ministros que hace tiempo le “recomienda” y en especial del Ministro de Gobierno, Eduardo Del Castillo, quien sigue teniendo el pleno respaldo del jefe de Estado. Habiendo, además, salido con mucha más fuerza política tras su última interpelación que tuvo en la Asamblea Legislativa Plurinacional sobre el tema de la inseguridad en la ciudad de El Alto. Acto que también demostró la división entre los legisladores masistas.

Las voces que piden renovación de liderazgo dentro del MAS son cada vez más fuertes, aspecto que no es del agrado de su “jefazo” y de quienes lo apoyan incondicionalmente. Mientras tanto las figuras de Arce Catacora y Choquehuanca Céspedes, van teniendo más adeptos a tal punto que se los mira como un peligro para el liderazgo hasta ahora detentado por Morales Aima.

El actual jefe nacional del MAS, está cercado a nivel político por esos dos flancos que de un tiempo a esta parte se convirtieron en su “pesadilla” permanente y que de a poco le están quitando el respaldo total que tenía de los movimientos indígenas originarios campesinos (hoy representados en Choquehuanca) y clases medias tradicionales y nuevas (hoy representados en Arce Catacora), las cuales jugaron un papel determinante para que llegue con holgura al poder en 2006.

Está claramente demostrado que el MAS sin Evo tiene vida para largo rato. Y de seguir con su insistencia de que él es el líder insustituible lo único que hará es que dicha tienda política corra la misma suerte que tuvo el Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR) en el siglo pasado, dividiéndose tal vez en el MAS Histórico, en el MAS Indigenista, en el MAS Socialista o en el MAS Izquierdista.

Lo cual sería prácticamente el acabose del actual partido oficial de gobierno. A pesar de que varios de sus dirigentes y militantes señalan que eso no pasará por ser la tienda política más grande en la historia del país. Los hechos que hasta ahora se ven…lo dicen todo, las palabras se lo lleva el viento.