En un tiempo marcado por la polarización y la sobreinformación, la comunicación se convierte en un terreno decisivo para aportar claridad y sentido. Claudio Rossell Arce, en diálogo con Inmediaciones, plantea que el rol del comunicador exige hoy más que nunca un análisis crítico capaz de diferenciar la labor profesional frente a la masiva difusión en redes sociales. Subraya la necesidad de sostener un trabajo ético, aportar contexto y dar forma al dato previo para transformar la información en conocimiento.
Rossell advierte que el mercado laboral periodístico atraviesa una crisis y sostiene que, bajo las condiciones actuales, resulta difícil imaginar una comunicación pública y plural. Su reflexión es una invitación a pensar la comunicación como práctica estratégica y ética, capaz de iluminar el ruido contemporáneo.
Claudio Rossell Arce es comunicador social, periodista y docente universitario. Actualmente dirige el área de Comunicación de la Universidad Católica Boliviana “San Pablo”. Su trayectoria incluye la edición en medios como Hoy, La Prensa y Pulso, además de haber ejercido como director general de medios estatales en Bolivia.
Es Magíster en Comunicación Periodística, Institucional y Empresarial, y candidato al Doctorado Multidisciplinario en Política, Sociedad y Cultura por el CIDES-UMSA. Su recorrido académico y profesional lo convierte en una voz autorizada para reflexionar sobre los desafíos de la comunicación en la sociedad contemporánea.
Esta conversación abre un espacio para cuestionar, debatir y repensar el futuro de la comunicación en nuestra sociedad. Una lectura imprescindible para quienes buscan comprender los desafíos del oficio y el valor de la ética en tiempos convulsos.
1. ¿Qué significa formar una comunicación ética estratégica y transformadora en el contexto actual? ¿Qué principios deberían guiar la enseñanza y el ejercicio profesional?
Una comunicación ética estratégica y transformadora en el contexto actual plantea tres dimensiones diferentes, no excluyentes a trabajar.
Una comunicación ética es aquella que no manipula, probablemente persuade, pero no manipula, no engaña, no oculta, no produce desinformación y eso en el contexto actual es cada vez más raro.
Por supuesto que hay innumerables medios y organizaciones y sitios en el internet con comunicación, con periodismo, con análisis ético y riguroso, pero está demostrado ya desde hace casi una década que en general en los tiempos que corren es más probable que una mentira se disemine rápidamente que una verdad o una aclaración que desmiente información falsa.
Esto es, en los tiempos que corren la gente ya no sabe en qué creer y por eso está dispuesta a creer en cualquier cosa.
Las y los profesionales de la comunicación deberían formarse en una comunicación ética y eso significa por un lado conocer la deontología, es decir, el conjunto de normas, de reglas que le dan forma y contenido ético al oficio de periodista en primer lugar y al oficio comunicador por simple extensión.
Tratamos, por lo menos en la Universidad Católica, de transversalizar, si existe el verbo, este tipo de contenidos, los límites éticos de la profesión en cada una de las asignaturas que se dictan.
Están los periodistas, por supuesto; están los productores audiovisuales, por supuesto; están los estrategas de comunicación para el desarrollo, comunicación para el cambio social, por supuesto; están los investigadores también.
Es decir, el ejercicio ético de la profesión es una cuestión central en la formación. Me temo que no todas las escuelas de comunicación que hay en el país le prestan tanta atención a este tema y el resultado se puede ver sobre todo en los medios de comunicación, en las redes sociales, ni qué decir porque voy a volver sobre esto más adelante, pero ciertamente los actores, las y los actores, no solamente son personas provenientes de escuelas de comunicación, en muchos casos son personas que tienen acceso a un celular o un teléfono móvil y tienen acceso a la red y tienen una cuenta en TikTok o en cualquiera de las otras redes sociales. Ejemplos sobran, basta con nombrar simplemente a uno de los más conspicuos que es el actual vicepresidente, cuyos contenidos no soportan un análisis profundo sin caerse a pedazos.
La parte estratégica y transformadora de la comunicación es también un asunto que, por lo general, pertenece al dominio profesional de la comunicación. Estrategas en comunicación no sobran. En los últimos 20 años hemos visto numerosos y numerosas periodistas en el ejercicio de puestos como el ministerio o el viceministerio de comunicación y la verdad es que un buen periodista no necesariamente hace a un buen estratega y viceversa.
Entonces hemos tenido muchos periodistas, muchos profesionales que vienen del periodismo que no necesariamente han sabido pensar en estrategias, tener claridad de metas y propósitos y objetivos a la hora de gestionar la comunicación estatal. Fíjate que no estoy diciendo comunicación pública, también vuelvo sobre eso más adelante, y pues el resultado es triste. En realidad, pensando específicamente en la comunicación gubernamental, yo no he visto y eso que yo he sido parte del ministerio de comunicación entre el 2011 y el 2013, no he visto una voluntad transformadora sino más bien una voluntad, para decirlo de manera elegante, de construir hegemonía o de aportar con el lado persuasivo del proceso hegemónico.
Entonces, ¿qué principios deberían guiar la enseñanza? Pues los principios éticos fundamentalmente. La ética es como los delitos intuito persona pero tiene que ser reforzada desde las aulas, desde los espacios de aprendizaje y entrenamiento de la comunicación y es tarea de quienes ya estamos en el oficio, de quienes tenemos la profesión, recordárselo a los jóvenes una y otra vez.
2. ¿Cómo se articula mi experiencia como periodista, gestor público y académico en mi visión actual sobre la comunicación?
Pues es fácil de imaginar que tengo una visión un poco cínica a ratos y un poco azorada a ratos.
Cínica porque como el buen choricero sé cómo se hacen los chorizos, entonces no como cualquier cosa. En ese sentido cínico, soy de los que creen que hay que estar conscientes de ese estado de cosas, sobre todo en los medios tradicionales y bastante en redes, sobre todo como el TikTok, que la comunicación no es ética, es manipuladora, es mentirosa, es una comunicación que no es respetuosa del medio ambiente, por decirlo de alguna manera y por tanto cualquier persona dotada de conexión a internet, un teléfono móvil y una cuenta en cualquiera de las redes sociales literalmente puede decir cualquier cosa y es como dijo Humberto Eco un par de años antes de morirse, las redes sociales le han dado voz a una legión de idiotas, entonces ese es el contexto actual y si sabes que estás ante una legión de idiotas es más difícil hacer una comunicación ética y correcta, una comunicación pública, una comunicación masiva, ética y correcta y en ese sentido pues uno se vuelve más o menos cínico a la hora de entender cómo está funcionando el ecosistema mediático y bueno, qué difícil hacer algo transformador ahí, no transformador hacia los públicos sino transformador hacia las fuentes, hacia los emisores de mensajes.
Mi otro punto de vista tiene que ver con la necesidad urgente de formar mejores comunicadores, insisto eso es cada vez más difícil pero también hay una pequeña chance de formar audiencias un poco más críticas, se habla mucho de la alfabetización digital, hay que ponerlo entre comillas, como un camino para alertar, para volver más críticas a las audiencias, el problema es que probablemente la gran mayoría de las audiencias no estén interesadas en formarse o en aprender, a mirar de sesgo los contenidos de las redes, entonces es realmente un reto difícil y en ese sentido pues es difícil tener esperanza en el presente y en el futuro inmediato.
3. ¿Qué significa pensar la comunicación desde Bolivia en un contexto de polarización política, crisis institucional y digitalización acelerada?
A ver, pensar la comunicación desde Bolivia implica muchísimas cosas y es una pregunta difícil de responder. Comencemos por lo evidente, vivimos en un mundo en creciente digitalización y ahí sí es evidente el fruto de la globalización, muchas teorías sociales cifran el inicio de la globalización en 1492, pero definitivamente ha sido durante el siglo XX que la globalización ha terminado de juntarse con el capitalismo o en todo caso el capitalismo ha terminado de globalizarse, y ha sido particularmente en el último cuarto del siglo XX cuando el capitalismo globalizado además se ha nutrido o se ha valido de los grandes avances tecnológicos, lo que en ese último cuarto de siglo XX llamábamos las nuevas tecnologías de información y comunicación, que son equivalente a lo que hoy llamamos redes sociales y otras maravillas tecnológicas que en realidad son dispositivos tecnológicos para el control, para el seguimiento, para el conocimiento profundo de nuestras tendencias, de nuestras preferencias, de nuestra intimidad, incluso si no aparecen etiquetados con nuestro nombre y apellido, los dueños de las tecnológicas tienen toda nuestra información individual, por supuesto individual no sirve de gran cosa, pero sí lo que llamamos big data y lo que es capaz de analizar la inteligencia artificial, desde ese punto de vista somos parte de la tendencia.
Pero también hay que considerar que desde nuestra posición en el sur global, voy a ponerlo así de modo torpe, en el ranking de países del mundo, pues estamos muy rezagados en términos de acceso a la tecnología, si tenemos móviles, si usamos nuestros móviles y usamos infinidad de apps en nuestros móviles, pero en los países del norte global están uno o dos pasos más adelante que nosotros en el uso de esas mismas tecnologías y en el acceso a muchos otros servicios que proveen estas tecnologías.
Dicho todo esto, pues la comunicación desde Bolivia se está sirviendo de estas tecnologías, se está siguiendo los pasos de las que son las tendencias globales, pero al mismo tiempo, como lo dije hace un rato, estamos uno o dos pasos por detrás de los países del norte y no sólo eso, estamos uno o dos pasos por detrás de otros países como Brasil, por ejemplo, o como Colombia o como México, que siguen siendo sur global, pero claro por su riqueza relativa, por su población, por su forma de manejar el estado, tienen otro tipo de problemas y de ventajas en la comunicación en términos generales. En términos específicos, en Bolivia el periodismo está atravesando un momento horroroso, pienso yo, por lo menos si pensamos en el ejercicio del periodismo tradicional o el ejercicio del periodismo en los medios tradicionales.
Hubo un ostensible retroceso en la calidad de la cobertura periodística que tiene que ver con varios factores. Por un lado, volvemos a la tecnología, lo que hasta la década de 1990 era inaceptable, por ejemplo, hacer entrevistas telefónicas, hoy es el estándar y es más, las entrevistas ya no se hacen en una conversación telefónica, sino que se hacen en un intercambio de whatsapp o de alguna aplicación de mensajería instantánea como esa, y o se pasan los cuestionarios y la fuente responde según su tiempo, su disponibilidad en un audio. Eso cambia y dependiendo de quién es la fuente, dependiendo de cuáles son los intereses, etcétera, pues de paupera o no la cobertura, porque en ese tipo de circunstancias el periodista no es capaz o no tiene la posibilidad de repreguntar, por tanto, hay que quedarse con la primera respuesta de la persona entrevistada, eso en el campo del periodismo.
En el campo de la comunicación, por el cambio social, de la comunicación corporativa, hay avances interesantísimos, eso sí están más o menos al nivel del estado del arte en aquellas empresas u organizaciones que sí le prestan atención, que sí le dan el valor que merece el uso estratégico de la comunicación.
4. ¿Cómo evalúa el estado actual de los medios de comunicación en Bolivia? ¿Qué tensiones existen entre medios estatales, privados y comunitarios?
Bueno, ya lo he dicho un poco, los medios de comunicación por lo general se han desarrollado en dos vertientes, la primera es la eminentemente periodística y la segunda es la eminentemente de entretenimiento.
La parte educativa siempre ha sido relativamente pequeña en la programación de los medios, mucho más en medios como los periódicos impresos, entonces es básicamente información y entretenimiento, me imagino que siempre el entretenimiento ha vendido más y mejor que la información, sin embargo, en países con sociedades más o menos politizadas como la nuestra, la información es altamente demandada.
El problema es que en los tiempos que corren los medios tradicionales ya no son tan necesarios como hace 20 o un poco más de 20 años, hoy las redes sociales y lo que llamamos comúnmente los creadores de contenido han reemplazado a los periodistas y eso es un problema, porque los periodistas de un modo u otro tienen una formación que les ayuda a ejercer una mediación que implica pues no solamente transmitir contenidos, como hace cualquier persona que tenga una cuenta en una red social, sino curar esos contenidos y cuando digo curar significa darle forma periodística a los hechos de la realidad, y al darle forma periodística a los hechos de la realidad se está interpretando de un modo u otro, no importa qué tan fiel sea él o la periodista en su descripción de los hechos, al emplear un lenguaje propiamente propio de los medios periodísticos está haciendo un ejercicio de interpretación y ese ejercicio de interpretación ya es una suerte de mediación.
No todos los creadores de contenidos ni todos los llamados influencers hacen este ejercicio de interpretar la información, de preguntarse cuáles son los antecedentes y qué es lo que puede suceder a partir de estos hechos, simplemente se dedican a contar los hechos y eventualmente habrá quien los interprete, pero con claros sesgos que responden a intereses particulares.
No estoy diciendo que los periodistas no caigan en esas malas prácticas pero hay muchos periodistas que están conscientes de su función en la sociedad, en ese sentido pues los medios están en un franco retroceso, son cada vez menos los medios, sobrevivirán sólo aquellos que hayan sabido adaptarse a la ola tecnológica, que hayan sabido emplear, valerse más que emplear, valerse de las potencialidades de las nuevas tecnologías de la comunicación, hay hartos ejemplos y bien valiosos, hemos visto en los últimos 10, 15 años la emergencia de numerosos medios digitales, medios hechos por jóvenes que combinan el periodismo, el ejercicio periodístico tradicional con los nuevos lenguajes de la comunicación, con las nuevas formas de presentar los contenidos, entonces sí hay una evolución en el ámbito digital pero hay aquí que estos medios digitales por muy buenos que sean afrontan el problema de la falta de financiamiento, la publicidad en los medios digitales es barata en comparación con la publicidad en los medios tradicionales y realmente no siempre alcanza para para hacer funcionar un medio la recaudación a través de avisaje o de que si yo, google ads, google words y demás mecanismos de monetización de contenidos o monetización de audiencias, de la atención de las audiencias como para hacer funcionar el medio.
Muchos medios en ese sentido de estos medios nuevos, de estos medios digitales terminan apelando a ciertos financiamientos de que provienen del tercer sector que en algunos casos son muy loables pero en muchos otros también implica una suerte de adopción de ciertos estándares o de ciertos márgenes que impone el financiador, en ese sentido pues la independencia de estos nuevos medios puede estar en riesgo, la independencia de los medios tradicionales y voy a volver sobre eso más adelante, nunca fue tal en los hechos, siempre los medios han estado sujetos a los intereses o de su estructura propietaria o de su estructura publicitaria, porque los anunciantes nunca han puesto esta publicidad solamente por el hecho de difundir su propuesta o su marca o su producto, sino también con el propósito velado de influir de modo más o menos indirecto en la línea editorial de los medios donde contrataban publicidad.
¿Hay tensiones entre medios estatales privados y comunitarios? Yo creo que no, cada una de estas tres categorías responde a un contexto propio, a una lógica de producción de contenidos propia que pueden ser coincidentes, plenamente coincidentes, pero son lógicas diferentes, los medios que llamamos estatales en los hechos son medios gubernamentales y lo sé porque he sido parte de esa estructura, están al servicio de la comunicación gubernamental y por lo general transmiten los contenidos que le interesan al Ministerio de la presidencia, actualmente, y antes al ministerio o al Viceministerio de comunicación, en el último gobierno, en el anterior gobierno el viceministerio de comunicación dependía del ministerio de la presidencia, entonces ya se sabe, la línea baja directamente desde el despacho presidencial. En ese sentido no están compitiendo con los medios privados porque ya vienen financiados por el estado, de un modo u otro el estado los financia, puede que sus departamentos de marketing hayan tenido que hacer esfuerzos por captar publicidad pero esa publicidad la captan de las propias instituciones públicas que en muchos casos, dependiendo de la instrucción que emane el ministerio de la presidencia, están obligadas a pautear su publicidad en los medios estatales, todo lo contrario de lo que pasa en los medios privados que por lo menos hasta el final del anterior gobierno dependían de la manipulación y del chantaje del Viceministerio de comunicación para acceder a la publicidad estatal. Otra cosa será la publicidad privada.
Yo siempre he sostenido que era un pésimo modelo de negocio el esperar que sea el estado o los que se llama los organismos del estado los que por vía publicitaria financian el funcionamiento de medios de comunicación que además estaban dedicados a atacar al gobierno y a las instituciones del Gobierno, estoy hablando específicamente de un famoso periódico de aquí de la paz que después de más de 10 años de dedicarse a la propaganda política terminó cerrando porque era insostenible y dejó a toda su planta de trabajadores con una deuda salarial enorme y sin indemnización y sin liquidación, una vergüenza. Esa clase de gente que se dedicó a este negocio que consistía en producir una profecía que se cumple a sí misma: el gobierno no nos va a dar publicidad porque nos quiere censurar y simultáneamente atacar sistemáticamente al gobierno como para que el gobierno diga por qué diablos habría yo de invertir en publicidad en un medio que me ataca, entonces era un círculo vicioso que terminó no solamente dañando al medio y a los trabajadores que trabajaban para ese medio, sino dañando a todo el ecosistema mediático en su relación con el gobierno, se volvió clientelar esa relación, horrible, no es culpa únicamente de los dueños de medios, es también claramente un enfoque que adoptó el gobierno ya desde la gestión de Evo Morales, una relación tensa con los medios.
Los anunciantes privados por su parte se han dado cuenta que la publicidad en redes sociales es mucho menos costosa y tiene iguales o mejores resultados y si no tuviera mejores resultados al menos tiene la posibilidad de producir mediciones de impacto que suelen llenar el ojo de los dueños del negocio, así hemos llegado a tantos millones de ojos que han visto nuestra publicidad, que si nuestra publicidad no ha persuadido a nadie es otra historia, pero en general, con el 10% de lo que cuesta pautear en un medio tradicional se puede lograr muy buenos resultados a través de redes sociales, lo cual significa que los medios privados ni acceden a la publicidad estatal, a menos que se arrodillen ante las demandas del ministerio de la presidencia y tampoco acceden a la publicidad privada porque los privados saben que los canales digitales son más eficientes y por tanto no quieren pautear.
Finalmente, los medios comunitarios, yo creo que se puede dividir en dos esta categoría, por un lado están los medios comunitarios que llamaré tradicionales, estoy hablando de radios mineras, radios de cooperativas agrarias, radios pues de las comunidades que suelen surgir del propio interés de las comunidades y en muchos casos, si es que no en todos, nacen fundamentalmente porque viene algún organismo del tercer sector y dona a los equipos. Lo sé con certeza porque aquí en la universidad católica tenemos el servicio de capacitación en radio y televisión para el desarrollo, Secrad, que es una oficina que se dedica a capacitar a las y los operadores de las radios comunitarias, entonces sí hay medios comunitarios, por lo general es la radio por todas las características que hacen al medio de comunicación, que funcionan relativamente bien y que no necesitan para funcionar más que el aporte voluntario de los miembros de la comunidad para la electricidad y eventualmente para ayudar a quienes gestionan el medio a tener medios de vida. La otra categoría o subcategoría dentro de los comunitarios son los que durante los 20 años de gobierno del movimiento socialista se llamaron radios de pueblos originarios, que era exactamente la misma lógica de cualquier radio comunitaria pero con la diferencia de que se trataba de equipos de transmisión entregados en consignación por el gobierno del Estado a las organizaciones sociales con una clara agenda de transmisión de contenidos gubernamentales y, en ese sentido, la red de radios de pueblos originarios –confieso que ahorita mismo no sé si siguen funcionando– enlazaban con la red de la Radio Patria Nueva que es la radio estatal o la radio gubernamental oficial, entonces tensiones, tensiones entre estas tres categorías de medios no hay, si la hay en la relación entre los medios y el gobierno o si se prefiere el Estado porque finalmente gobernaciones y municipios también imponen sus condiciones, también ejercen ciertas formas de presión por vía publicitaria o por vía de licencias sobre los medios de comunicación.
4. ¿Cómo ve a los medios de comunicación como fuente laboral para los nuevos profesionales? ¿Siguen siendo espacios de formación y desarrollo o han perdido centralidad frente a otras plataformas?
Empiezo por el final, han perdido en cierta medida centralidad frente a ciertas plataformas pero si uno hace una encuesta preguntando a la gente en cuál información confía más, la respuesta invariable o la respuesta mayoritaria sigue siendo que confían más en los medios tradicionales que en los contenidos de las redes sociales, dicho esto esas mismas personas que dicen que le creen más a los medios tradicionales terminan reconociendo que consumen muy poco los medios tradicionales y que, por lo general, se informan creyendo o no se informan a través de las redes sociales.
En ese sentido, el capital simbólico de los medios tradicionales sigue siendo alto, pero en la práctica no se traduce en mejores índices de audiencia y por supuesto, ya lo dije, tampoco en pautas publicitarias que les permitan mantener esa centralidad que solían tener.
¿Siguen siendo espacios de formación y desarrollo? Definitivamente sí. Las y los estudiantes de comunicación social de cualquier universidad terminan yendo a trabajar de manera casi gratuita, si es que no completamente gratuita, en los medios de comunicación cuando están terminando la carrera o cuando acaban de graduarse, porque finalmente tienen que acumular horas de vuelo antes de lanzarse como profesionales bien cotizados. Necesitan hacerse conocer, necesitan conocer y aprender cómo es el trabajo en el campo y no en el salón de clases o en los laboratorios de la universidad y por tanto sí, los medios tradicionales siguen siendo espacios de formación de nuevas generaciones.
Desafortunadamente los vicios y defectos del periodismo y no sólo del periodismo, sino también de las otras formas de contenidos de los medios tradicionales, se transmiten por vía de tradición oral voy a decirlo y por tanto tenemos periodistas jóvenes que están imitando malas prácticas de periodistas viejos o tenemos productores de contenidos jóvenes que están imitando las malas prácticas de los productores viejos, entonces hay poco desarrollo en los hechos.
Es posible que en los medios digitales sí haya mucha más innovación precisamente porque la naturaleza de los medios digitales exige innovación. Ahí se me ocurre que hay menos espacio para la práctica, para el aprendizaje de los jóvenes profesionales, pero al mismo tiempo hay jóvenes profesionales que tienen muchísimo talento y que más bien no necesitan estar pidiéndole permiso a los mayores, a los viejos, para innovar y para desarrollar nuevos productos comunicacionales a través de los nuevos medios.
Como fuente laboral para los nuevos profesionales, dificilísimo, ya lo dije, en general los medios prefieren la mano de obra de pasantes y practicantes porque no tienen que pagarles más que en el peor de los casos un bono de transporte. En ese sentido los jóvenes tienen dónde practicar, dónde aprender en la cancha, dónde acumular horas de vuelo, como le llamo yo, pero no dónde acceder a un ingreso más o menos decente. Y bueno, los puestos disponibles en los pocos medios de comunicación que quedan son bien demandados, son bien cotizados, son bien competidos.
Hace relativamente poco tuve la experiencia de ayudar a un conocido a buscar postulantes a un puesto y en cuestión de ocho horas había 50 postulantes, sólo de los graduados de mi universidad. Entonces, es re difícil conseguir empleo en medios tradicionales.
5. ¿El mercado laboral para comunicadores se ha vuelto cada vez más versátil? ¿competitivo y cambiante? En un contexto donde la IA, la automatización de las plataformas digitales transforman los lenguajes, los formatos y los perfiles profesionales, ¿cómo deberían prepararse los comunicadores para no quedar rezagados? ¿Qué habilidades considera imprescindibles hoy para ejercer una comunicación crítica, creativa y pertinente?
Definitivamente sí. Nuevamente empiezo por el final, habilidades necesarias o imprescindibles para ejercer la comunicación crítica, pues el pensamiento crítico y eso pasa por una formación más o menos sólida desde las aulas universitarias y cuando digo formación no estoy hablando únicamente en el dominio de las técnicas, que se yo. El periodista tiene que saber escribir porque el que sabe escribir sabe hablar y el que sabe hablar lo hace porque sabe pensar. Sí, pero interesa más esto último que lo primero, sobre todo ahora con las nuevas tecnologías, sobre todo ahora con la inteligencia artificial y la automatización de procesos.
Hay un montón de cosas que el robot, como le llamo yo, puede hacer por los profesionales. En el campo específico de la comunicación, la inteligencia artificial puede producir contenidos con una calidad muy superior a la de muchos profesionales. Estoy pensando calidad en producción de imágenes, calidad en producción de video, no necesariamente en montaje, pero sí en producción de los diferentes cortes del video.
Calidad definitivamente en la escritura. En Bolivia no es que tengamos que sentirnos orgullosos de cuánto la escuela enseña a niños, niñas y adolescentes a leer y escribir, es una vergüenza por lo general. En la universidad tenemos que en muchos casos enseñarles literalmente nuevamente a escribir y eso lo puede hacer la inteligencia artificial. Lo que no puede hacer la inteligencia artificial o la automatización de procesos es pensar y mucho menos pensar de manera crítica. Eso lo tiene que hacer el humano.
Por tanto, estamos ahorita las universidades, creo yo, en Bolivia y en el resto del mundo frente a las ansiedades que produce la introducción de la inteligencia artificial en la vida cotidiana y, por tanto, estamos obligados en las universidades a formar competencias, no sólo en aquellas cosas que tradicionalmente hacía el profesional de la comunicación, comienzo por escribir, hablar, pensar, sino además en cómo escribir, hablar, pensar con ayuda de la inteligencia artificial, sirviéndose de la inteligencia artificial, creando mecanismos o creando programas de automatización de procesos, qué maravilla, abarata costos en términos de mano de obra, abarata o acorta tiempos en materia de producción, pero necesita un humano que esté pensando y que tenga una idea clara.
El robot no sabe callarse, por tanto siempre va a responder, por tanto se necesita un humano haciendo las preguntas o si se prefiere, dando las instrucciones correctas; por tanto, sí, en efecto, el mercado laboral demanda profesionales que sepan usar las nuevas tecnologías, pero que sepan usar las nuevas tecnologías con un sesgo crítico, que les ayude, pues, más que a editar contenidos, a curar contenidos producidos por un robot y a darle instrucciones a ese robot, es decir, profesionales que sepan servirse de las nuevas tecnologías y que no sean simplemente usuarios, hay que ser algo más que usuarios. En ese sentido, por ejemplo, en mi universidad hemos abierto el año pasado una nueva carrera que se llama comunicación digital multimedia en la que combinamos las competencias propias del comunicador social con competencias del ingeniero de sistemas, con competencias del diseñador gráfico, con competencias del especialista en marketing; porque esa combinación de competencias es la que está demandando el mercado laboral. Una cosa que es importantísima de subrayar es que hasta hace relativamente poco tiempo, estoy hablando de 15, 20 años, importaba mucho cuando uno se presentaba a un empleo, cuál era su experiencia y decir he hecho tales cosas o estado en tales lugares y hoy una hoja de vida respetable, más que decir he hecho, tiene que decir he logrado y tiene que mostrar evidencia cuantificada o cuantificable, eso tiene que ver también con el modo en que las personas estamos mirando el mundo a través de los lentes o de los prismas que nos otorgan las tecnologías, o sea que es una cosa de ida y vuelta.
6. Desde su experiencia académica, qué perfil profesional están demandando actualmente medios, instituciones públicas, ONG y el sector cultural, un poco qué tipo de comunicador necesita hoy el país, ¿técnico, creativo, ético, híbrido, híbrido?
Definitivamente la respuesta es híbrido, alguien que no solamente sepa escribir o hablar, sino alguien que sepa pensar, pero sobre todo y esto es algo que demanda el mercado laboral en todos los ámbitos, es gente con alta creatividad, estamos hablando de profesionales de la comunicación, gente con muy alta creatividad, gente que sepa producir textos escritos, la escritura no será reemplazada, gente que sepa producir piezas audiovisuales, porque la escritura y la lectura no serán reemplazadas nunca, pero, al mismo tiempo, el mejor modo de transmitir mensajes ya no está en textos escritos, sino en piezas audiovisuales, que además tienen sus propios formatos, es cosa de ver cómo plataformas como TikTok, por ejemplo, han terminado imponiendo ciertas estéticas y ciertos usos, ciertas prácticas, ciertos modos de narrar, incluso, que son muy propios del medio. Por tanto, el profesional de la comunicación tiene que estar preparado para trabajar lo mismo en un medio de comunicación que en una ONG o en una oficina, en una oficina comercial, porque son básicamente las mismas habilidades, solamente que para diferentes públicos y con diferentes propósitos, pero básicamente lo que una empresa demanda, no sé, un influencer que explique las bondades de un determinado servicio o producto, utilizará el mismo lenguaje que un periodista que quiere hacer lo que hoy se llama un explainer, que es tratar de contar y explicar un suceso, un hecho de la realidad a través de un vídeo de un minuto, un minuto y medio, que se transmite por la misma plataforma que la pieza del influencer tratando de vendernos un producto o un servicio.
7. ¿Qué desafíos se enfrenté como director general de medios estatales? ¿Es posible construir una comunicación pública, plural y crítica desde el estado?
Esta es la parte en la que lamento no haber podido haber hecho más, el principal desafío que enfrenta un triste director general que depende de un viceministro, que depende de un ministro, es esa. En general en la sociedad hay un desconocimiento de la función de la comunicación estratégica y por tanto hay un desprecio de la función y de la función profesional del comunicador, lo cual explica todo lo que vengo diciendo hasta ahora respecto de qué tan difícil es el mercado laboral para las y los comunicadores.
8. ¿Somos imprescindibles para todas las instancias de la sociedad?
Sí, porque nosotros le damos forma al mundo literalmente, le damos sentido a los hechos que experimentamos todas las personas en la sociedad y aun así la gente no se da cuenta de cuán importante es nuestra función como profesionales de la comunicación.
Dicho esto, el principal desafío que afronté como como director general de medios del estado entre el 2011 y el 2013 fue el lidiar con las decisiones que venían impuestas desde arriba y estoy hablando que en ese momento que yo estuve en el cargo tenía que, más que tomar decisiones estratégicas, asegurarme de que las instrucciones que emanaban desde el despacho presidencial, desde el despacho vicepresidencial y desde el despacho del ministro de la presidencia que eran tres instancias que estaban dando instrucciones, omitiendo la función del Ministerio de Comunicación, daban instrucciones de manera directa a los jefes de los medios estatales o directamente a los periodistas.
Entonces, francamente en muchos casos era inevitable sentir que uno estaba de más si es que, no sé, pues en aquellas épocas el presidente decidía hasta cómo quería que la cámara lo agarre, el presidente decidía hasta el tiro de cámara de las transmisiones de Canal 7. Ahí, ese el principal desafío, porque uno trataba de gestionar una agenda noticiosa, una agenda de contenidos estratégica, pero al mismo tiempo la arrogancia de las máximas autoridades del gobierno pues impedía un trabajo estratégico y planificado porque era hágase ahora lo que yo estoy diciendo que se haga ahora.
9. ¿Es posible construir una comunicación pública, plural y crítica desde el Estado?
Yo creo que no porque necesita de una, por lo menos aquí y ahora, en otros países, en otros momentos no lo sé, pero aquí y ahora es muy evidente que al gobierno no le interesa la comunicación pública y ojo que esto no es un defecto de masistas o de los actuales gubernamentales, es un problema que Jürgen Habermas ya lo había señalado a inicios de la década de 1960. Él decía: la comunicación pública ha sido reemplazada por las relaciones públicas y las relaciones públicas, hay que subrayarlo, son el nombre que se le dio en la década de 1920 a la propaganda. Como después de la primera guerra mundial hablar de propaganda era hablar de cosas feas, un genio de la publicidad llamado Edward Bernays decidió que ya no se llame propaganda, sino que se llame relaciones públicas.
Desde entonces hasta ahora pues es evidente ese tránsito y es evidente que las relaciones públicas han reemplazado a la comunicación pública en la medida en que estamos hablando de intereses de aquellos que tienen más recursos que el resto y que quieren imponer sus ideas sobre los demás. A eso hay que añadirle una capa de complejidad que proviene de lo que Yanis Varoufakis llama tecnofeudalismo, hoy las plataformas que transmiten contenidos que nos informan o nos desinforman exitosamente pertenecen a un grupo de personas que pueden ser contadas con los dedos de las dos manos y que dominan el algoritmo, se habla mucho del algoritmo, se habla mucho de entrenar a tu algoritmo, se habla mucho de engañar al algoritmo, pero se habla muy poco de quién ha programado en primera instancia ese algoritmo y con qué propósitos, en general no escrutamos ese ámbito, entre otras cosas porque está muy lejos de nuestro alcance, el algoritmo está siendo producido en el Silicon Valley de California y a ver quién llega hasta ahí, y a ver quién accede a la información que se está produciendo y procesando ahí, que insistamos se está haciendo a instancias de los intereses de los propietarios de las plataformas, que insistamos no llegan a ser ni una decena de personas que están controlando lo que se dice y se piensa en todo el mundo. Así que comunicación pública y plural, sí hay muchos espacios donde se produce comunicación pública, donde se produce comunicación liberadora, pero son espacios minúsculos, son lunares en medio de la superficie vasta de las redes sociales y de los medios digitales sesgados.
10. ¿Qué rol deberían asumir los comunicadores frente a la desinformación, el discurso de odio y la fragmentación del espacio público?
Pucha, los comunicadores tienen que asumir una posición crítica, tienen que asumir que su función en la sociedad es precisamente combatir desinformación, es precisamente relativizar y combatir los discursos de odio, es fomentar la integración de personas a través de diferentes categorías, a través de diferentes argumentos, a través de diferentes narrativas.
Cuando un comunicador vive de vender su voz a los intereses de quien le pague, pues probablemente caiga en manos de alguien que quiera más bien utilizar la potencia, el conocimiento y la habilidad profesional del comunicador para producir desinformación y para difundir discursos de odio. Quiero ver cuántos profesionales de la comunicación necesitados de un empleo van a poder resistirse a un salario más o menos aceptable a cambio de producir y difundir contenidos nocivos para la sociedad. Es una situación, en mi opinión, muy complicada, muy difícil y a eso hay que sumarle la propia posición ideológica de el o la periodista.
Tenemos abundantes ejemplos de periodistas que no disimulan su racismo, de periodistas que no pueden disimular su odio político hacia uno u otro campo o extremo del arco ideológico. Entonces, la condición humana sumada a la necesidad del profesional pone en riesgo la integridad de la comunicación pública. Vuelvo entonces a la idea de que es muy difícil producir comunicación pública y plural en estas circunstancias.
Las y los comunicadores profesionales, eso hacemos un esfuerzo en mi universidad al menos por recordarles a los jóvenes estudiantes cuáles son los límites éticos que impone la profesión, cómo el famoso derecho a la libertad de expresión también tiene límites. Sí es cierto que nadie puede ser perseguido, que nadie debe ser censurado por sus ideas, pero si esas ideas implican la comisión de delitos, delitos como la difamación, la calumnia, el racismo o los discursos de odio, pues tendrán que hacerse cargo de los delitos que se cometen en el ejercicio de la libertad de expresión.
No es que en nombre de la libertad de expresión yo puedo decir y hacer lo que se me cante. Hay límites y el profesional de la comunicación tiene que tener claridad sobre esos límites. En mi universidad hacemos un esfuerzo por recordárselo permanentemente a nuestros estudiantes. No sé cómo es en otras universidades y ese sería el rol deseable, el deber ser del comunicador profesional, ser ético y observar los límites éticos y legales que se le imponen a nuestro trabajo.
11. ¿Cómo evalúa el vínculo entre comunicación y democracia en Bolivia? ¿Estamos ante una ciudadanía informada o una audiencia manipulada?
Empiezo nuevamente por el final. Estamos en general ante audiencias manipuladas, mal de muchos, con suelo de tontos. Eso pasa en todo el mundo y en muchos países con mecanismos mucho más perversos que los que operan aquí.
Se me ocurre que con todo y todo en Bolivia hay mucha más libertad de expresión que en muchos otros países más ricos, más centrales, más del norte, donde hay muchísimo más control de los medios y de la información. O peor aún, un fenómeno que es muy evidente hoy, hay una concentración de los medios. Estoy pensando, por ejemplo, en medios como el New York Times, como el País de Madrid, como Los Angeles Times, como Washington Post o The Guardian, cada uno con su sesgo ideológico respetable incluso, pero concentran muchísisísimo poder porque son los medios que han tenido los recursos necesarios para adaptarse a la ola tecnológica y allí donde han desaparecido por miles los medios tradicionales. Estos han adquirido más poder precisamente porque las audiencias de esos medios tradicionales que han desaparecido han tenido que ir a algún lado y han terminado en estas plataformas donde todavía hay abundante información y satisfacen esa necesidad de información que tenemos todos los individuos, o sea que audiencias manipuladas, Urbi et Orbe.
Vínculo entre comunicación y democracia en Bolivia, han sido los propios periodistas, los gremios o los líderes de los gremios periodísticos, en mi opinión han hecho un trabajo más político que técnico o profesional en el periodismo, se han servido de las organizaciones de periodistas, por ejemplo, para hacer política y en ese sentido ellos han subrayado mucho que sin información, sin comunicación no puede haber democracia, estoy de acuerdo en principio con la proposición, pero aquí que han sido estos mismos periodistas o líderes de los gremios periodísticos que han decidido hacer política y por tanto al hacer política han empleado la comunicación para manipular a audiencias, entonces ahí sí la democracia necesita comunicación pública y no, no hay comunicación pública suficiente, por tanto se puede decir que parte de la erosión de la vocación democrática de las sociedades está en la calidad de la comunicación que circula en las sociedades, así que sí hay un vínculo directo estrecho y vuelvo a lo que decía hace un rato de Habermas, denunciando la suplantación de la comunicación pública por las relaciones públicas, eso tenemos, gobiernos, estados, aparatos del Estado conscientes de la importancia de la función de la comunicación para manipular a audiencias, ciudadanía informada, quisiera que me señalen dónde hay.
12. ¿Cree que las instituciones académicas en comunicación deberían unificar ciertos contenidos clave en la formación de nuevos profesionales, qué saberes considera imprescindibles en cualquier malla curricular?
La noticia es que las instituciones académicas por lo menos aquellas que pertenecen al sistema de la universidad boliviana, si tienen reuniones episódicas llamadas sectoriales, donde se reúnen los jefes de las carreras, que se yo, de comunicación social, fue en noviembre en Trinidad, en noviembre del 2025 en Trinidad la sectorial y cada carrera o cada ámbito de estudio tiene ese tipo de reuniones, entonces si existe esto, si nos ponemos de acuerdo en el diseño curricular, en el tipo de contenidos o cuando menos en las áreas de formación, normalmente en comunicación social las áreas de formación comunes a todas las universidades del sistema de la universidad boliviana, eso excluye claramente a las universidades privadas, tienen que ver con el área narrativa, incluyendo medios audiovisuales, tienen que ver con el periodismo, tienen que ver con la comunicación para el desarrollo, tienen que ver con la comunicación corporativa o las relaciones públicas y tienen que ver con el desarrollo de capacidades investigativas.
En eso nos hemos puesto de acuerdo y no sólo en esa última sectorial de hace unos pocos meses, sino en la anterior sectorial que tuvo lugar en Cochabamba el 2013 y antes de ella, no estoy seguro, pero fue a inicios del siglo XXI, dentro del 2000 y el 2005, siempre se han puesto de acuerdo, así que ninguna novedad por ahí y por lo general las universidades privadas lo que hacen es imitar a la Universidad Católica.
13. ¿Qué papel deberían asumir las universidades en la formación de comunicadores y periodistas ante los desafíos actuales del oficio?
Pues tienen que asumir un papel yo creo más responsable, no es que no lo hagan, voy a hablar desde mi experiencia personal, ya lo he dicho varias veces, hacemos un esfuerzo por recordar a nuestros estudiantes la dimensión ética del oficio y sobre todo la importancia del pensamiento crítico. En ese sentido muchas universidades se concentran en los aspectos técnicos de la profesión, cómo se escribe, cómo se graba un vídeo, cómo se edita un vídeo, pero no necesariamente hacen énfasis en el desarrollo del pensamiento crítico que pasa pues por fomentar hábitos como la lectura, como el análisis, como el debate y muy a menudo los jóvenes son reacios al esfuerzo que implica la lectura, el análisis y el debate y, por tanto, desde la universidad no siempre es fácil porque uno está bajo la supuesta amenaza, subrayo la palabra supuesta amenaza de que aquel estudiante que encuentre demasiado duro el estudio lo va a abandonar y lo va a dejar por una universidad que sea menos exigente, eso existe, aquí y en cualquier otro país del mundo hay universidades más serias que son las que tienen mejor prestigio porque son más exigentes y universidades bastante menos exigentes en las que no es exagerado decir quien paga su mensualidad tiene derecho a aprobar la asignatura.
Entonces estamos hablando de un arco de posibilidades muy amplio, eso es lo bueno de la universidad pública, no está sometida al chantaje de la mensualidad, la universidad pública cobra una matrícula al inicio del año y ofrece las clases al estudiantado y ahí sí hay campo para la exigencia y para para el desarrollo y el desarrollo de capacidades y de exigencias que producen prestigio.
Dicho esto en la universidad pública el problema entonces ya no es ya no es el chantaje del cliente sino el chantaje del dirigente universitario que participa de un co-gobierno que hace muchas décadas ya está pervertido y la verdad es que en muchos casos es un obstáculo para la gestión académica en las universidades públicas.
Entonces, ¿qué papel asumen las universidades? Pues el de enseñar a pensar, a discutir y a lograr acuerdos, que no es fácil, y eso pasa por dominar la teoría también, porque finalmente, sin marco teórico, es muy difícil cualquier transformación.
14. ¿Considera que las universidades están respondiendo con suficiente profundidad a temas como desinformación, automatización, ética profesional y pensamiento crítico?
Es muy difícil meter a todas las universidades en la misma bolsa. Ya lo dije, hay muchas universidades, particularmente privadas, cuya orientación no está en la formación del pensamiento crítico, sino en la formación de profesionales con título. Profesionales con título a cualquier costo, eso significa que no necesariamente importa la formación del pensamiento crítico. Mientras que hay muchas otras universidades que más bien saben que se juega en el prestigio ante la sociedad con la calidad de profesionales que gradúa.
Entonces, sí, hay universidades que están respondiendo con profundidad a temas como la desinformación, los organismos verificadores, estoy hablando de Chequea Bolivia y otros similares, tienen convenios con las universidades serias, porque hay que desarrollar capacidades.
De hecho, una de las competencias profesionales de los periodistas hoy en día ya no es cobertura o entrevista, es fact-checking. Los periodistas acceden a muchísima información que les llega de modo más o menos oficioso y su labor es seleccionar, es hacer una curaduría de toda esa información y chequear la veracidad de los datos que les llegan. Ya no buscan los datos, los datos les llegan y lo que hay que hacer es curar y contrastar esos datos.
Las universidades tenemos que incluir ese tipo de competencias, nosotros en la universidad donde trabajo lo estamos haciendo, de hecho, también hemos introducido el uso de inteligencia artificial en la formación, el aprendizaje del uso de inteligencia artificial en la formación de nuestros jóvenes periodistas.
Entonces, por ejemplo, eso, automatización, ética, profesión y el pensamiento crítico, vengo diciéndolo en todas las otras respuestas, son temas centrales y no todas las universidades lo están desarrollando y ciertamente eso es lo que hace más prestigiosa una universidad frente a las demás, es qué clase de profesionales está formando, los que saben apretar botones y hablar bonito delante de cámaras o los que saben pensar en profundidad, hacerse preguntas difíciles y responder a esas preguntas difíciles antes de empezar a emitir o a producir contenidos, como se dice hoy.
15. Desde que dejé mi trabajo en instituciones y medios de comunicación, ¿qué ha cambiado en mi forma de pensar y ejercer la comunicación? ¿Qué aprendizajes le ha dejado esa transición?
Ufa, qué pregunta más difícil. Yo me inicié en el oficio periodístico en 1993 y en ese tiempo escribíamos, diseñábamos las páginas, llevábamos nuestros originales a la imprenta, recogíamos las hojas recién impresas, las doblábamos y las distribuíamos nosotros. Ese ha sido mi inicio en el oficio periodístico, en el oficio de la comunicación.
Soy cada vez más observador de la ausencia de ética profesional en mis colegas. Y, por supuesto, soy cada vez menos tolerante a esos colegas poco éticos y esos abundan, sobre todo en los medios audiovisuales, colegas mal informados que finalmente producen desinformación no por malicia, sino por simple falta de calidad profesional. Hay de esos.
Por supuesto que hay de los otros, ¿no ve? Que es más o menos ostensible su inclinación hacia una u otra fuerza y ciertamente la fuerza gravitacional más fuerte es la del gobierno. Entonces, sí, es muy ostensible cuando medios de comunicación y o periodistas están trabajando a favor de la autoridad de turno. Eso no se puede disimular y, por supuesto, eso le hace daño al prestigio profesional de los periodistas, al prestigio del medio de comunicación y, por supuesto, le hace mucho daño a la sociedad que no accede a una buena información.
Entonces, ¿qué ha cambiado en mi vida? Esto, que cada vez soy más crítico yo con los medios. Nunca he dejado de serlo desde joven. Felizmente mi formación profesional me ha vuelto muy crítico con los medios de comunicación y hoy pues lo soy igual o mucho más que entonces.
Los aprendizajes que me ha dejado esta transición, pues que nunca hay que perder de vista la condición humana cuando estamos hablando de comunicación. Somos los humanos con todos nuestros defectos y virtudes los que hacemos comunicación y somos humanos los que hacemos comunicación social.
16. Cada año egresan cientos de profesionales en comunicación en Bolivia, pero el mercado laboral no siempre logra absorberlos ni prepararlos para los desafíos contemporáneos. ¿Cree que los nuevos comunicadores tienen las herramientas necesarias para enfrentar los demonios del oficio como la desinformación, la precarización, la automatización y la manipulación política? ¿Qué transformaciones estructurales deberían impulsarse desde la academia y el Estado?
El mercado laboral no siempre logra absorber a todos los profesionales de la comunicación. Es un hecho y estoy seguro que pasa literalmente en todas las profesiones. En ese sentido no es la academia sino es el individuo el que debe prepararse para afrontar los retos de un mercado laboral totalmente precarizado.
En comunicación social particularmente el mercado es muy precario por lo anotado ya en otras respuestas. No hay una correcta valoración de la función de la comunicación y por supuesto de los profesionales de la comunicación y por tanto se nos desprecia hasta que las papas queman y en ese momento unos pocos profesionales con buen perfil, con prestigio cobran lo que les da la gana por hacer comunicación de crisis, por resolver conflictos, etc. Entonces es dinámico a la vez que precario el mercado laboral.
En general los graduados de esta universidad para la que trabajo tienen muy buen pie en el mercado laboral, mucho mejor que los colegas de otras universidades. Así que es difícil, si no imposible, generalizar. Respecto de qué transformaciones estructurales deberían impulsarse desde la academia o el Estado, es complicado porque la academia que forma pensamiento crítico termina volviéndose también incómoda para los políticos y no hay que perder de vista que la academia, voy a sacar por ahora las universidades públicas del esquema, la academia tiene propietarios y los propietarios tienen intereses.
Yo me acuerdo en uno de los aniversarios de la Universidad Católica Boliviana el gran canciller, la máxima autoridad de la universidad, empezó su discurso diciendo esta universidad le pertenece a la Conferencia Episcopal de Bolivia. Y esta frase ha tenido poderosa resonancia en noviembre del 2019, cuando la Iglesia Católica ofreció una oficina de la Universidad Católica para hacer reuniones y eso le ha costado un demérito gigantesco a la universidad, pese a que no era la universidad la que estaba involucrada en el tema sino los propietarios de la universidad.
Este es un buen ejemplo de hasta dónde la estructura propietaria de la academia determina el enfoque, la orientación o por último la imagen que produce tal o cual universidad.
Desde ese punto de vista, transformaciones estructurales, se me hace difícil y por ahora dejo la respuesta en suspenso porque necesitaría pensarla muchísimo.
18. ¿Qué actores, corrientes o experiencias han influido más en su pensamiento comunicacional y político?
Experiencias, todas las que he vivido como periodista desde bien jovencito he visto la transformación y la cuasi desaparición de los medios privados de hecho en tanto director del semanario Pulso en 2010 me tocó a mí ponerle el candado a ese medio de comunicación que era bastante libre y muy plural, de eso puedo dar fe, era muy muy muy plural porque estaban representados todos los extremos o todo lo que quepa dentro del arco político, todas las posiciones que quepan dentro del arco político.
Ese medio de comunicación libre, honesto, carecía de publicidad para mantenerlo, lo que me recuerda entonces que los consumos culturales, le voy a llamar, de las audiencias, de los medios, determinan también el éxito o el fracaso de los medios y aquellos medios que no estén dispuestos a darle a la gente lo que está pidiendo, que es satisfacción inmediata, corren serios riesgos.
Entonces, entre los aprendizajes que tengo está que la comunicación pública y plural no necesariamente tiene mercado y los otros aprendizajes tienen que ver con cosas como el famoso estudio del MIT que nombré al principio de la entrevista en el que se demuestra que las mentiras tienen patas cortas, pero además tienen alas, así que vuelan, no necesitan sus patas cortas para correr.
Sobre autores corrientes o experiencias, pues debo reconocer que a mí me gustan los autores marxistas y post-marxistas porque creo sinceramente que ofrecen mejores explicaciones a la realidad.
19. ¿Qué papel deberían jugar los comunicadores en la reconstrucción del tejido democrático? ¿Es posible una comunicación que no sea servil ni militante?
Por supuesto que es posible una comunicación que no sea servil ni militante. Hay muchísimos y muchísimos profesionales de la comunicación que ni serviles ni militantes probablemente no tienen la visibilidad de aquellos que hacen política con su oficio y allá ellos, es aceptablemente legítimo en ciertos ámbitos. Y de nuevo aquí hay más posicionamiento político que otra cosa al tratar de responder a esta pregunta.
Sí, ya se ha dicho a lo largo de toda esta entrevista que el papel que deben jugar los comunicadores en la reconstrucción del tejido democrático es ejercer el pensamiento crítico.
Dicho esto, ¿será posible? ¿De verdad a la sociedad le interesa el pensamiento crítico? El pensamiento que problematiza a las personas que ya están agobiadas por sus problemas cotidianos, encima ponerles problemas filosóficos está complicado.
Sí, esperamos que las y los profesionales de la comunicación sean éticos, sean críticos y más bien sean ellas y ellos los que pongan la problematización, los que encuentren respuestas y provean esas respuestas a la sociedad.
Lindo decirlo, fácil se dice, ¿cómo lo logramos en medio de un contexto en el que los jóvenes profesionales salen al mercado laboral y tienen que aceptar condiciones de trabajo precarias y que terminan pues, yo creo que no haciendo desaparecer las ilusiones y los ideales, pero sí dificultando su ejercicio y por tanto relegando poco a poco, cada vez más atrás en la conciencia del individuo, la responsabilidad social y profesional.
20. ¿Cómo imagino la comunicación en Bolivia dentro de cinco años? ¿Qué transformaciones creo que serán inevitables y cuáles deberían ser impostergables?
Soy honesto, no logro imaginar con claridad la comunicación de aquí a cinco años, es probable que haya todavía menos medios tradicionales y los pocos medios tradicionales que sobrevivan pues estarán más concentrados y a la vez que estarán más concentrados, estarán más necesitados de la pauta publicitaria que les permite funcionar y más dependientes de aquellos que tienen el dinero para la pauta publicitaria.
Insistamos, sea el gobierno o las instituciones del Estado, sea el sector privado, pues los medios van a estar más concentrados, van a tener eventualmente, van a haber concentrado el poder sobre la opinión pública, pero seguirán compitiendo en condiciones de evidente desventaja con las redes sociales.
No soy capaz de imaginar el futuro de las redes sociales en los próximos cinco años, piensen que hace 15 años no éramos capaces de imaginar la potencia de Facebook y mucho menos imaginar siquiera la existencia de TikTok, así que realmente ese ámbito requiere un pensamiento y un análisis muy meticuloso.
21. ¿Qué pregunta nunca me han hecho y me gustaría que me hicieran ahora, aunque incomode?
La pregunta que nunca me han hecho, si creo en la posibilidad de la comunicación pública, si creo que es posible.
Y bueno, se me hizo hoy día en esta entrevista y creo que desafortunadamente no. La comunicación pública y plural no es posible en las condiciones actuales, lo cual no significa que no haya que hacer un esfuerzo por producir comunicación pública, por ayudar a la sociedad a entender de mejor manera lo que está pasando y ayudar a la sociedad a protegerse del veneno de la propaganda.
22. ¿Qué le diría al Claudio Joven que fundó El Caraspas, aquel periódico de sátira política, y qué le diría al Claudio de mañana?
Al Claudio que fundó El Caraspas le diría que está muy bien lo que está haciendo, porque es novedoso, porque es innovador, pero que no se olvide de que incluso la sátira política necesita mucha responsabilidad y que es imprescindible conocer la mayor cantidad posible de información para que la sátira sea correcta y no sea solamente un exabrupto de joven temerario.
Al Claudio de mañana le digo ojalá que hayas logrado los propósitos que tienes hoy, particularmente en el ámbito de la comunicación, particularmente en el propósito personal de decir cosas que importen, que sean relevantes y que le aporten a la sociedad.
Ojalá lo hayas logrado, Claudio de mañana.