Santos Domínguez Ramos
Cuando se aborda el cielo nocturno solo desde la perspectiva de la física, las matemáticas y la economía, parece algo prescindible y lejano. Sin embargo, allí arriba también hay milenios de historia humana. Formamos parte de las estrellas. Las historias que nos hemos contado a nosotros mismos y sobre nosotros mismos están escritas en las constelaciones. Nuestra idea de lo que significa ser humanos ha ido evolucionando a medida que hemos aprendido más sobre el universo. Saber que las estrellas y los planetas no giran a nuestro alrededor nos obliga a ser humildes: somos un espectáculo secundario, no el acto principal.
A medida que se ha ido descorriendo el telón del cosmos y hemos podido adentrarnos más en este, la humanidad ha ido inventando nuevas historias para explicar lo que vemos. Cuando observamos la imagen de una nebulosa de gas con los colores del arcoíris, la mayoría no sabemos interpretar lo que vemos: diferentes gases que emiten distintos tonos de luz. Sin embargo, sabemos que es algo hermoso.