Armenios
Claudio Ferrufino-Coqueugniot Ni para qué decirlo, esos ojos y cabellos negros eran lo más precioso que había contemplado. La mesa tendría dos metros de largo por uno cincuenta de ancho. Platos encima, delicias extrañas y otras conocidas. Avellanas y hierbas aromáticas; licor de ciruela, creí, y vodka. Era armenia. Un maduro Karol Seferyan sentado a […]