La cura del zángano
Emilio Losada ¡Bromearon los sudarios del misterio! – Jacobo Fijman Ni aquella migaja de gloria americana te mereces. Toneladas de trauma, desmadre y, sobre todo, mucha memorable nada por testimoniar; relegada tienes la encomienda, insípido figurón, irredento haragán, gandul de mierda. Ya disfrazado de paciente te has jactado de que haya donde elegir a la […]