La conjura de los necios

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Le robo el titulo a la estupenda novela de John Kennedy Toole, y es que la tragicomedia de nuestros dias se ha visto exacerbada por el ambiente político- carnavalero, o más bien, el carnaval nos da una tregua en el derroche cotidiano de estupidez, ya que en carnaval se permite casi todo. Siendo el carnaval, por definición, la fiesta del exceso y la transgresión, paradójicamente, puede aportarnos algo de cordura para lo que viene después.

Necios hay en todas partes, pero al parecer en Bolivia se han conjurado para mantenernos en un carnaval político patético. Puro show farandulero, a falta de propuestas serias, el espectáculo es lo único que les queda, o al menos, una triste puesta en escena de payasos de circo pobre. No sé cuánto tiempo durará la comedia, o, si se convertirá en tragedia para algunos. Lo cierto es que es mejor reír que llorar.

Quizás algunos se sientan aludidos, pues al que le quede el guante que se lo chante, decía mi abuelita. No hay que tomárselo muy a pecho, putear, amargarse, indignarse… no vale la pena, hay cosas que merecen mucho mas nuestra indignación. No caigamos en el síndrome del “tonto grave”, ese boludo que se toma muy en serio a si mismo, que se ofende cuando no se comparte su opinión y cree que su verdad es la única y verdadera.

Es impresionante ver como los extremos se unen, el culto a la personalidad, cuasi religiosa, el fanatismo que algunas personas expresan por algunos candidatos, hace que se parezcan mucho. Aunque digan estar en las antípodas, ideológicamente hablando, es evidente que van de la manito en su falta de cultura democrática. El culto a la personalidad es una característica propia de regímenes totalitarios, no repitamos el error

El todo o nada no es democrático, ahí tenemos el ejemplo del sátrapa Morales, codicio todo el poder y mando al carajo la democracia. No culpemos a otros de nuestra propia incapacidad de generar alianzas y consensos, si no se es capaz de hacer política, mejor es no meterse. No podemos caer en la tentación de lo imposible, la política es el arte de lo posible, lo que hay es lo que hay y con eso debemos trabajar.

Las redes sociales dan voz a legiones de idiotas, decía Umberto Eco, y tenia razón. Pero los idiotas también tenemos derecho a expresarnos, aunque sea idioteces. ¡Adelante camaradas idiotas, no perdamos la voz, que la verdad no nos hará libres, pero nos hará menos idiotas! Me salió linda la arenga.