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¡Únanse o nos vamos al carajo!

Fue el pedido, a gritos, que hizo una señora en el reciente encuentro nacional de plataformas y colectivos ciudadanos que se realizó en Sucre. “Señor Arias -me decía doña Estela Heredia- lo escuchamos por los medios de comunicación denunciando y dándole duro a este gobierno de impostores. Lo felicito, pero -reflexionaba- no basta. No es suficiente la denuncia. Estos sinvergüenzas del MAS han movido la agenda a su gusto y nos han puesto en jaque”.

Sumándose a la charla, José Paye argumentaba: “Los colectivos y plataformas ciudadanas ya hemos jugado nuestros rol de desgaste, de denuncia y de quitarle la iniciativa al Gobierno. Lo hemos derrotado en la conciencia, en el discurso y en las calles. Pero, don Ivan -me dice mirando a los ojos – el Bolivia Dijo No, que lo tiene fregado al masismo, tiene que volverse alternativa de poder, sino sólo será un grito en la inmensidad de nuestra rabia y, ¡ojalá Dios mío! No tengamos que tragárnosla de impotencia y frustración”.

Abriéndose espacio en esta improvisada tribuna popular, Mabel Flores, nos advierte: “Acabo de llegar del exterior y de cerca he podido ver la tragedia de Venezuela. No podemos permitir que eso nos pase y, aunque muchos aún dudan, hacia eso vamos porque, igual que los venezolanos, veo y oigo que miles de bolivianos están seguros de que eso (que se imponga la dictadura y el socialismo) no va a pasar en Bolivia, porque, supuestamente, este país es diferente, porque somos guerreros, inconformes y mil autoalabanzas más. Tan guerreros -ironiza- que ya estamos 13 años con el mismo gobierno y estamos a punto de darle piedra libre para que se eternice en el poder”.

Haciendo de abogado del diablo, pregunto: ¿Ante este panorama qué hacer? Y sin anestesia, Estela me dice: “No se haga el gil. Usted sabe lo que hay que hacer. ¡O nos unimos o nos hundimos, pues! ¡Qué le pasa! Acaso eso no escribió usted mismo?” Pero -sigo preguntando- y ¿cómo se hace eso? Casi enojado Luis, activista ciudadano, expresa: “Cuando se trata de unidad, todos se hacen los locos. Sólo hablan de unidad de dientes para afuera. Los políticos son llenos de mezquindades y miserias, no piensan en el país. Sólo en sus intereses particulares. Pero -sentencia- si ahora no dejan sus apetitos personales, la historia los juzgará y cuando estén presos, sólo las ratas serán sus compañeras”.

Anelim, muy conocida por su activismo en las calles y en las redes, opina que antes de pensar en candidatos, lo primero es buscar por sobre todo que se respete al CPE y el voto del 21F: “Esta es la lucha principal que nos debe llevar a unirnos con los sectores sociales para juntos tumbar esta ley que sólo busca enroscar a la tiranía. Lo de las candidaturas no es nuestra tarea. Son los políticos los que tienen que dar las señales correctas y oportunas. La pelota está en su campo, pero que no se crean que tienen piedra libre y que pueden cuotearse sin tomar en cuenta la lucha de estos años”.

La charla que había empezado con una persona se convirtió en un pequeño espacio donde más de diez personas intercambiaban ideas, opiniones y sentimientos por lo que está atravesando Bolivia. Sonia, estudiante de Derecho, compartía: “En mi carrera, a los jóvenes les vale un comino la política. Pero, conforme vamos avanzando y estamos ya por salir, como yo, nos damos cuenta que no vamos a encontrar trabajo, vemos a amigos que han salido años antes y que ahora están de taxistas, vendiendo Yanbal, ropa usada o hamburguesas. O, ¿sabe? Simplemente se van de Sucre a Chile o Paraguay, porque en este pueblo no hay oportunidades. No hay futuro y no hay quien nos dé esperanzas”.

“A su preguntita, aparentemente tan inocente, de qué y cómo hacer, yo tengo la respuesta”, se ufana Nancy Martínez:

“Cuando en la familia tenemos un enemigo común, todos nos unimos, todos le sacamos tiempo al tiempo, todos ponemos lo mejor de cada uno para defender lo que amamos y nos costó construir. La patria está en manos de unos ladrones, de unos asaltantes que hablan de los pobres pero se cagan en los pobres. Para colmo ahora quieren eternizarse. Ante esto, no le perece obvia la respuesta y acción de los que amamos Bolivia? De los partidos políticos, de las plataformas y de las organizaciones? Señor Arias, no se haga el loco, dígales a los partidos, transmítales nuestro pensamiento. ¡Únanse, o nos vamos al carajo! Aquí no hay medias tintas, porque si no están a la altura de los desafíos serán culpables de toda la mierda que nos suceda en el futuro”.


Iván Arias Durán es ciudadano de la República de Bolivia
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