Arquitectos y mecenas, capataces y mercenarios
Sin asomo de reflexión, muchos padres afirman que su hijo tiene pasta de arquitecto solo porque lo vieron pintar un abstracto o armar con legos una casa que, ante sus indulgentes ojos, es una obra de arte. Con esa idea, cuando menos cuestionable, lo inducen a estudiar arquitectura y, tras insuficientes cinco años de […]