La demagogia como moneda corriente
Tras su quinta cerveza, un gracioso amigo cruceño contaba que, en los noventa, su papá trabajaba dieciséis horas al día con sueldo mínimo, y aún así tenía un garzonier secreto y una segunda familia. “Ahora, con esta devaluación obscena, imposible seguir la tradición de mi viejo y pensar en una familia paralela”, se quejaba mientras […]