¿Socialistas o demócratas?

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Lo más trágico del asesinato de Marcelo Quiroga Santa Cruz, para nosotros ahora, es que le impidieron sobrevivir a su equívoco. La democracia boliviana hoy hubiera tenido a su mejor defensor en un Marcelo liberal, dadas sus enormes cualidades humanas, su talento, carisma, valentía e inteligencia. La parca lo pescó antes de su transformación en un demócrata liberal.  

Sé que lo que estoy diciendo es una verdadera herejía socialista, pero no democrática. El socialismo real, el que nos ha llevado al MAS, no es democrático, es autoritario. Porque la igualdad está reñida con la libertad; solo falta ver a sus arquetipos: Rusia, Cuba, Venezuela, Nicaragua. Todos ejemplos de socialismo real, autocrático, tiránico, pero jamás democrático.

El verdadero triunfo de la democracia en Bolivia fue el convertir a los socialistas revolucionarios en demócratas reluctantes, pero demócratas al fin. Y aún más importante fue el persuadir a los militares a que adopten la democracia como sistema político de convivencia civilizada.

Bolivia y Chile son ejemplos de la conversión al ideario democrático de los socialistas revolucionarios y de los militares golpistas. Chile lo hizo “a sangre y plomo”, a partir del derrocamiento de Salvador Allende. No sin antes haber democratizado la economía bajo la dictadura militar.

En comparación, Bolivia lo hizo inmensamente mejor. Adoptó la democracia política de manera más rápida, y menos violenta. Y acogió la democracia económica: la reforma económica y la economía de mercado, ya en pleno ejercicio democrático, la de los “acuerdos”, entre 1985 y 2005. Pero ella no sobrevivió a la insurgencia solapada del socialismo real.

El modelo económico determina la clase de sistema político en que se vive, por lo que la democracia política no puede convivir con el socialismo económico, que es en esencia autoritario. Por ello, tarde o temprano, los socialistas terminan minando la democracia, hasta que la matan.

La democracia moderna no solo requiere que los socialistas renuncien a la revolución, que es la toma del poder por la violencia; y los reaccionarios, a la violencia, mediante el golpe de Estado. Hoy, la democracia requiere además que los unos renuncien al socialismo mismo y, los otros, los reaccionarios, a las dictaduras. Ambos, al populismo y al gobierno por la fuerza.

Por ello me resultó algo extraño que para celebrar los 40 años de democracia se haya elegido principalmente a figuras políticas socialistas o de la izquierda que representan, a lo mucho, solo una parte de la ecuación que nos devolvió la democracia. ¿Y los empresarios, los militares? No fue pues una victoria de los unos sobre los otros.

En el caso de Marcelo, admirado y recordado principalmente por su integridad moral, inteligencia y verbo, no alcanzó a trascender –como otras figuras preclaras de la izquierda honesta– al atavismo socialista, y a abrazar la democracia liberal. Su radicalismo ideológico, casi religioso, no le permitía entender que la polarización no lleva a la democracia; que era necesario buscar el compromiso de los factores de poder para encontrar una convivencia que no amenace su respectiva integridad institucional. Pero, como dije, Marcelo no llegó a ello; trágicamente lo mataron antes.

Otra figura relevante en los homenajes fue la del expresidente Jaime Paz Zamora, quien, sin embargo, parece no darse cuenta o no querer asumir cuál fue su verdadero mérito prodemocrático. Pasada la tragedia de su hermano Néstor, quedó claro que la opción armada no era tal. Y tuvo que seguir la ruta democrática, que finalmente lo estableció como una opción de gobierno real.

Pero Jaime deja la impresión que aquello lo hizo a su pesar, que no le cabía otra, siendo que a nivel internacional corrían los vientos liberales de Margaret Thatcher y Ronald Reagan; y él quisiera olvidar que logró que Hugo Banzer Suárez lo haga presidente por sobre Gonzalo Sánchez de Lozada.

Ese fue EL importantísimo triunfo de la democracia boliviana: la conversión y concertación de militares y revolucionarios, otrora enemigos acérrimos, convocados y apoyados por empresarios liberales, a ejercer la democracia, misma que quedó corta en sus 40 años, desde su declive a partir de 2006.

¿Hubiera Marcelo coadyuvado a ese proceso de concertación democrática?

Ronald MacLean Abaroa fue alcalde de La Paz y ministro de Estado.