Sobre los usos medicinales de la marihuana

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Carlos Crespo

Un tema casi ausente del debate acerca de la despenalización de la marihuana o cannabis en Bolivia, está referido a sus usos medicinales y terapéuticos. Atravesado de prejuicios morales y culturales, el discurso prohibicionista se ha impuesto a las posibilidades de aplicación del cannabis en el campo de la salud.

Existe una literatura médica, científica, así como testimonios de usuarios, que evidencian los éxitos en el tratamiento de diversas enfermedades y dolencias, que deben ser recuperadas en la elaboración de un marco legal que no penalice estas prácticas. Tales consideraciones, entre otras, han sido tomadas en cuenta en países que han despenalizado el uso de la marihuana con fines medicinales, como Uruguay, Argentina o México en nuestro continente, que permiten adquirir y utilizar medicamentos en base a cannabis, y hasta el autocultivo.

Entre la diversidad de beneficios a la salud de acuerdo a las enfermedades, señalo las dolencias artríticas, donde se utiliza exitosamente ungüentos en base a cannabis para aliviar el intenso dolor que implica esta dolencia. Por otro lado, los enfermos de cáncer, luego de una sesión de quimioterapia, tienen náuseas permanentes y no tienen ganas de recibir alimentación: para ellos el cannabis es una real alternativa, pues su consumo elimina la sensación de vomitar y estimula el apetito. Asimismo, constituye un excelente relajante, que ayuda a conciliar el sueño a  los pacientes, de esta manera evitando el consumo de somníferos y tranquilizantes, muchos de ellos adictivos.

En Bolivia hay instituciones e investigadores que están trabajando dentro esta perspectiva. Un reciente estudio elaborado por Gloria Achá, “Fundamentos para la despenalización del cannabis en Bolivia”, sintetiza los avances legislativos, fallos y resoluciones judiciales en América Latina, que favorecen las aplicaciones medicinales del cannabis; asimismo, analiza el marco legal nacional identificando disposiciones que, a pesar de su enfoque prohibicionista, potencialmente abren puertas a la importación, producción e investigación científica con productos que contienen cannabis. Entre las instituciones y colectivos, menciono a la Comunidad Cannábica Bolivia, Fundación Jampi Q’umir, Colectivo Cultiva Libertad, Fundación Cannabis Bolivia, quienes están informando, orientando y promoviendo los usos terapéuticos y medicinales del cannabis. Por otro lado, médicos naturistas locales están experimentando, con una lógica de prueba y error, en la elaboración y uso del cannabis medicinal entre sus pacientes, con resultados verdaderamente alentadores.

La madre de un amigo con una enfermedad terminal tuvo que superar sus prejuicios religiosos (son evangélicos) y aceptar recibir tratamiento con cannabis para aliviar los agudos dolores de su mal. La señora falleció, pero con menor sufrimiento y en paz. Esta apertura de los familiares es la que actitud que la sociedad y el Estado boliviano deben asumir, más allá de la retórica prohibicionista.

La Constitución Política del Estado Plurinacional ha priorizado el derecho a la salud de la población como uno de los pilares del llamado “Vivir Bien”; es tiempo que el país, operacionalizando este derecho, se abra a la deliberación pública, se modifique el punitivo marco normativo antidrogas, hoy implacable con los ciudadanos usuarios del cannabis con fines médicos y considerados parte de la red de narcotráfico.


El autor es sociólogo, miembro del CESU-UMSS