Sobre la 2da encuesta de CIESMORI

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La 2da encuesta de CIESMORI, como la 1era, tiene una muestra de 2243 personas distribuidas en 100 ciudades y “localidades” del país. Es decir, es una encuesta predominantemente urbana con una muestra relativamente pequeña que determina cosas. Y, más allá de esta queja -porque entiendo que esto obedece a una fórmula- , esta encuesta nos revela muchas cosas que, esperadamente, analistas en UNITEL y activistas en Bolivision no dicen.

El doble filo de la gestión presidencial

A nadie es ajeno que el país y el mundo viven en vilo por el COVID-19. La 2da encuesta, sin embargo, no refleja el pánico de la -entonces probable- llegada del virus al país. Y, aun así, Añez está estancada. Desde noviembre de 2019, el Movimiento Al Socialismo y JUNTOS (es indistinto aquí usar Jeanine Añez o JUNTOS, por esto de que se combinan gestión presidencial y campaña política) mantenían un crecimiento mensual de 5%, aunque Añez había crecido 10 puntos entre noviembre y diciembre. Es decir, dos candidaturas que iban en ascenso.

Uno de los elementos más usados por ministros y candidatos de JUNTOS es que la presidenta Añez hace mucho y que sin ella, el país no estaría pacificado. Es una campaña que casi siempre muestra la presidenta Añez como una heroína para la que el tiempo en gobierno en transición es corto porque, uno casi da por hecho, hay que “ordenar una casa”. Irónicamente, la “casa” ha sufrido todo tipo de tempestades que no son atribuibles a la oposición a su gobierno: desde la corrupción en ENTEL, los desastres en Tiquipaya, un spot en el que Jeanine llegaba a una casa, limpiaba y no se iba, un ministro que “denuncia y persigue” o que va a El Alto y que enfrenta a “masistas”, la sospecha de entrega de obras en horarios de trabajo, etc. En otras palabras, la campaña de JUNTOS nos vende la idea de héroes imprescindibles para la reciente historia boliviana. Y no está mal, hay muchos acontecimientos en contra, pero es justamente la narrativa que es demasiado alta para una coyuntura adversa: Jeanine casi nunca sale bien parada, y para eso, para remediar este hecho, Jeanine casi siempre lee un discurso o repite frases en los que no la van a doblegar. Uno pensaría que se trata de una “dama de hierro”, pero Margareth Thatcher tenía a los socialistas y a los trabajadores en contra, Jeanine, casi todo.

Es probable que sea justamente esta narrativa la que perjudica a JUNTOS, porque la coyuntura es demasiado adversa. Pero lo que los analistas políticos en UNITEL no decían, o decían poco, era que la tendencia de Añez sufre desde anoche una baja: de encontrarse en ascenso, de encontrarse en 16.9% en febrero, hoy se encuentra en 16.5%, habiendo bajado en Oruro, Pando, Chuquisaca y Beni.

Se lee mucho a gente de JUNTOS diciendo que Añez sube, pero esto encubre un “deseo”: Añez crece en Santa Cruz -aunque apenas 1 punto- y relega a Camacho al segundo lugar. Lo problemático aquí, sin embargo, es que, si JUNTOS o Jeanine Añez siguen en la narrativa heroica, la carga será más pesada: hacer campaña política con un sistema de salud colapsado, incendios en Santa Cruz que prometen ser grandes, un país en zozobra y una crisis económica que se avecina van a pasar factura. Y no, no se trata de un sabotaje de “alguien”: el MAS no saboteó un sistema de salud durante 14 años para que Añez o la “derecha” no entre al poder, es que JUNTOS solo hereda un país colapsado.

El que asciende y el que se mantiene

Bolivia se ha convertido de un país semiaislado a un país sumamente inseguro: uno tiene la sensación del colapso, que de encontrar a un “enfermo” en su barrio, toda su vida se derrumba. En sí, conocemos el desenlace: dadas las condiciones en el sistema de salud, sabemos que habrán muertos y afectados y que, al salir de la cuarentena, estaremos en las puertas de una crisis económica por la caída en el precio por barril de petróleo. No son datos menores: es probable que el dato de 79% de votantes que sí cambiarían su voto se mantenga o ascienda. Es decir, la coyuntura misma puede hacer de la volatilidad del voto algo todavía más volátil.

Un error frecuente entre los analistas políticos que comentan la 2da encuesta de intención de voto es que ese 79% de votantes que sí cambiarían su voto solo refiere a la lucha entre Comunidad Ciudadana y JUNTOS, y excluyen al Movimiento Al Socialismo del análisis por su crecimiento constante y en ascenso desde noviembre. Lo que se olvida es que hay un clima de incertidumbre que puede decantar a favor o en contra del Movimiento Al Socialismo: a favor, porque de suspenderse la fecha de elecciones el factor “estabilidad económica” jugará en contra de JUNTOS, en contra, porque de hacerse cada vez más evidentes las falencias estructurales en sistema de salud el votante indagará en los últimos 14 años con Evo Morales en el poder. Si hay algo que debemos mantener en todo momento es que el votante sabe qué esperar del Movimiento Al Socialismo en gobierno, como también sabrá, en un par de semanas, qué esperar de Jeanine Añez y JUNTOS en medio de una coyuntura adversa. Quizás aquí radique la estrategia de Comunidad Ciudadana que, cuestionada por Carlos Valverde o Andrés Gómez Vela, no es comprendida: ante un voto que parece demostrar ser más volátil a medida que pasan los días, lo mejor es mantenerse en el medio. De hecho, en medio de la volatilidad del voto boliviano, Comunidad Ciudadana se mantiene relativamente estable: entre 15% y 19%. En otras palabras, solo el MAS y Comunidad Ciudadana cumplen, a nivel de estrategia, lo que se proponen: ascenso y estabilidad ante un clima volátil. Por supuesto, tomando en cuenta las consideraciones de la incertidumbre respecto al estado del sistema de salud en Bolivia o de la crisis económica que se avecina.

Pero está claro que el Movimiento Al Socialismo y Comunidad Ciudadana tienen públicos objetivos totalmente distintos: candidatos “orgánicos” por un lado, versus voto urbano por otro. Y, lo que favorece a ambos frentes es que sus porcentajes reflejan a cabalidad lo que el votante siente por las candidaturas. Esto es distinto a Jeanine Añez y JUNTOS -lo que, por cierto, tampoco es considerado por los analistas políticos que comentan habitualmente encuestas- porque, habría que estudiar esto, el porcentaje a favor de su candidatura refleja también una emoción típica de gobiernos que acaban de asumir un mandato. En otras palabras, probablemente el estancamiento de Jeanine Añez respecto de su tendencia en ascenso sea resultado de una combinación de factores, entre el porcentaje que baja por el electorado que estaba entusiasmado por el cambio de presidente y que entiende finalmente que esta será una presidencia como cualquier otra -aunque con más errores que aciertos por, nuevamente, la coyuntura adversa- y el descenso por elementos sumamente coyunturales como el escandaloso manejo del Estado, aunque no atribuible a los Demócratas pero manejo estatal finalmente. Esto declararía entonces más elementos en contra de JUNTOS. A pesar de que, los porcentajes muestren que JUNTOS representa el “voto útil” en Santa Cruz, Beni y Tarija y Comunidad Ciudadana en Chuquisaca, Potosí, Oruro (por una crecida de aprox. 20 puntos) y, con la excepción de Cochabamba, podría decirse que en todo el Occidente boliviano.

¿Por qué entonces el MAS crece vertiginosamente? Primero, es el voto que está en contra de la gestión de Añez, lo que Comunidad Ciudadana no capitaliza, y segundo, porque, ya lo sabemos, el voto a favor del MAS puede haberse reafirmado: entre el voto rural y semiurbano. Pero es justamente el coronavirus el que puede cambiar una parte de este voto, el que está en contra de la gestión de Añez y que no es capitalizado por Comunidad Ciudadana porque, de nuevo, es probable que la gestión de 14 años en tema salud sea puesto en balanza en las próximas semanas. Claro, hay que tomar en cuenta que Comunidad Ciudadana todavía se mantiene al margen de toda polémica porque, de nuevo, la estrategia es mantener estabilidad ante el clima cambiante.

Algunas conclusiones

Lo que complica ahora el panorama, y esto es preocupante para una gestión presidencial en campaña, es que esta vez todo un país ha parado desde las 13.00 hasta las 8.00, que el virus afecta a cualquier ciudadano y ciudadana, que el sistema de salud en Bolivia está casi por los suelos desde casi siempre, que la población que tiene alguna enfermedad es simplemente alta y que no puede ser atendida adecuadamente por casi ningún hospital, que el presupuesto destinado a salud no llega ni al 10%, gente en situación de pobreza y extrema pobreza (qué pasará con los indigentes y la gente que mendiga en las calles?), que dentro de poco, la bajada del precio por barril de petróleo va a sentirse en Bolivia, etc.

En pocas palabras, aquí conocemos el desenlace: habrán muertos y al salir de la cuarentena estaremos más pobres. Indignados porque, después del desastre, la narrativa de campaña de JUNTOS -la narrativa en la que Jeanine Añez y sus candidatos son «héroes» que «no se doblegan», que van a El Alto y «pelean» con «masistas», etc- va a ser igual, pero va a pedir votos, después de la tormenta. El desenlace que no conocemos es el de quién concentra el voto entre el 15 y 18 de abril de 2020 (si las elecciones generales no suspenden): es decir, qué tan volátil es el voto en el mes que viene. El dato que los analistas, candidatos y asesores de JUNTOS olvidan es que el porcentaje a favor, o en contra, del frente está viciado por legitimidad a una nueva gestión presidencial o bien, como en cada encuesta en cualquier país del mundo en el que un nuevo presidente acaba de asumir, hay unos meses en los que el votante está entusiasmado por el cambio en la silla presidencial y que progresivamente, va asentando en descontento. Aquí, lo importante es la poca legitimidad de Jeanine Añez a pesar de ser una presidente nueva y en transición, en oposición a un gobierno autoritario: la coyuntura adversa, en el fondo, es una encuesta de popularidad de Jeanine Añez y los Demócratas.