Poder mediático

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En nuestro país, el poder que tiene el acoso mediático es sumamente influyente al momento de tomar decisiones de importancia por los órganos del estado, en especial el Órgano Judicial. El acoso mediático es un linchamiento, una forma de violencia estructural por colusión ejercida a través de los medios de comunicación de masas. 

Recordemos que varias noticias de crónica roja relacionadas con feminicidios, muertes, violaciones, estafas, etc., fueron dadas a conocer por medio de redes sociales o medios de comunicación en los cuales, como son abiertos para todo público, se da la facilidad de poder denunciar y dar a conocer casos que muchas veces carecen de verdad, constituyendo esto un gran peligro, ya que se facilita la desinformación y, peor aún, se da paso a poder denigrar, amenazar, desprestigiar y difamar. Por lo que el público que ingresa a este tipo de noticias o denuncias fácilmente emite su opinión, juzga y procede al linchamiento de personas quizás inocentes.

Si bien por la vía judicial existen mecanismos de defensa, no es menos cierto que la presión mediática pudo en varios casos en nuestro país ejercer mayor fuerza y obligar al poder judicial y a los administradores de justica que lo ejercen a resolver los casos judiciales a favor de quien todo el público apoya, reitero, con sus comentarios y juzgamientos, quedando así fuera la objetividad legal y la independencia jurídica con la que se debiera resolver los casos.

Diversos casos de feminicidios, muertes, violaciones, estafas, nunca salieron en redes sociales ni en medios de comunicación, pues siguen tramitándose a vista y paciencia de las víctimas, esperando ser atendidas, pero como no existe una presión mediática se dejan estar.

La confianza en la administración de justicia se perdió pues más allá de la perdida de independencia como órgano judicial están los casos como el tal bullado caso “bebé Alexander, Caso Kushner, feminicida Richard y otros tantos que por la presión mediática se resolvieron de forma casi inmediata y muchos de ellos olvidando prevalecer lo que en justicia corresponde y resolver de acuerdo al debido proceso quedando tras las rejas seres inocentes que más adelante se esclareció.    

¿Será que para resolver y acceder a una justicia pronta, antes de acudir a la vía judicial a través de un juez o un fiscal, se debiera publicar el caso en redes sociales­? Queda la duda de cuan grande es el poder mediático en nuestro país.