El fisgón del patio de comidas
Andrés Canedo Sí, la verdad es que él había tenido muchos amores, fugaces y de los otros. Incluso había estado casado, no por largo tiempo, un par de veces. Eso sí, se cuidó y también lo ayudó la suerte (o la desgracia), a no tener hijos. Pero claro, a los setenta años ya no hay […]