Desabrido
Armando Alanís – México
Cuando el médico le prohibió la sal, se volvió tu tipo muy insípido.
Escena faltante
Fabiola Morales Gasca – México
Su juventud repleta de éxitos le mostró que era digna de exigir amor. Tantas películas rosas le mostraron que su alma gemela debía de ser perfecta, como el guapo protagonista. El “Felices para siempre” era real. No entendió que escena se perdió cuando firmó el acta de divorcio.
Ante lo evidente
Luis Ignacio Muñoz – Colombia
Por momentos solo se escucha el lloriqueo del pequeño, que pareciera paralizar el temporal y volver suave y tranquilo el furor de las olas. El mar inquietante y bullicioso es como el niño. La voz de la mujer lo ha logrado calmar por completo. Parece dormido y calmado del todo. Ahora que el oleaje vuelve a embestir con furia la canoa de los náufragos, mientras va desapareciendo del paisaje.
Herencia
Paola Tena – México
Es triste admitirlo, sí, pero sucede hasta en las mejores familias. Cuando el abuelo murió nos peleamos como perros y gatos por la herencia. Y al final, como siempre pasa, nadie queda del todo satisfecho con el reparto. Mis primos heredaron su intolerancia a la lactosa. A mi madre le tocó su calvicie y los pelos en las orejas que, por lo menos, compensa con su talento para los negocios. Tía Eulogia consiguió su fabulosa capacidad de predecir el clima con dos días de anticipación, según lo hinchadas que tenga las rodillas. Yo soy el único que no se queja. Tengo sus ojos y los guardo amorosamente en un frasquito, debajo de mi almohada.
Cometa azul
Nélida Cañas – Argentina
En sueños consiguió las varillas de pino, que necesitaba para armar su barrilete. Lo diseñó con paciencia de orfebre. Al despertar buscó el papel de seda. Debía ser azul para alcanzar su propósito. Sopló una brisa suave que se tornó cada vez más persistente. El niño pensó en su madre y soltó más hilo del ovillo. Casi al atardecer los vieron pasar como una pintura de Chagall: Un cometa azul, llevando un niño sostenido por un hilo, cada vez más cerca del cielo.