Mate de Retama: a propósito de Jaime Junaro

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Pienso que las afecciones cardiacas son contradictorias. Hay quienes aseveran que nuestro corazón se encoge de pena, se hiela de estupor,  se ensancha de esperanza, se desgarra de amor o -mejor dicho- de desamor; es decir, muere de tanto vivir.

Desde niño, la sabiduría popular me enseñó que, no hay nada mejor para las peores afecciones  cardiacas que una caliente y tranquilizadora infusión elaborada con aquellas flores de color amarillo intenso, la retama. De manera coincidente, quienes conocen de pigmentos y matices, afirman que el amarillo posee propiedades que provocan alegría, optimismo y energía. Cualidades del mate de retama que lo convierte en la pócima perfecta para aliviar el corazón, curar el alma y sanar las penas.

Cada vez, con mayor frecuencia, mis recetas disminuyen del menú que suelo ofertar a mis escasos comensales; pero, en esta ocasión no hay cómo fracasar, pues los ingredientes son extremados simples, sin embargo, pese ello la preparación ha demorado casi dos meses.

En esta mitad del año, corazón y retama volvieron a encontrarse en su incesante y obsesiva relación.  Las redes sociales inundaron la triste noticia. De pronto influencers de toda cuenta, se convertían en flamantes “antiguos admiradores de sus canciones”. Uno de los más grandes artistas bolivianos había dejado la vida volar.

Aún recuerdo cuando lo vi y –sobre todo- lo escuché por primera vez cantando. El año de 1982 llegaba al ocaso y el alba anunciaba la conquista de la democracia de nuestro país. Una gran cantidad de personas nos habíamos dado cita en inmediaciones del Cine–Teatro México, el caótico orden pendía de una improvisada fila que –pese a todo- resultó eficiente para lograr obtener una entrada a disfrutar el concierto.

Desbordado de emoción, especulaba el posible repertorio; sin embargo, me di cuenta que todas las canciones interpretadas por Savia Nueva me gustaban. De repente, el escenario adquiere vida, los instrumentos ejecutados con maestría, ensamblan armonías bien logradas dejando el tiempo preciso para que su voz pueda sembrar en nuestros corazones una esperanza de amor.

No recuerdo cuántas, ni cuáles canciones interpretaron en aquel concierto, pero lo que mi memoria conserva intacta es la felicidad, admiración y privilegio que Jaime Junaro provocó en mí.

Hoy a cerca de 39 años de ese inolvidable momento, de pronto todo pareció estar ausente –incluida la ciudad de la retama a la que Jaime le cantaba-, se impone una dosis del brebaje prescrito. Para la preparación se debe seleccionar cinco flores de retama frescas e incorporarlas a tu taza, jarro o recipiente favorito, incorporar agua caliente recién hervida, dejar reposar durante tres minutos, hasta que la preparación adquiera un tímido color amarillento y el aroma a flores impregne nuestra respetuosa reflexión.

Disciplinado, bebí cada sorbo del mate de retama preparado, sin que surtiera efecto alguno en mi maltrecho corazón. Aún lamento tu partida; pero celebro recordando tu arte y tu vida. 6 de junio de 2021, “Con los brazos abiertos nos despedimos…”