Mientras se investigan denuncias sobre presuntos reclutamientos de bolivianos para participar en la guerra entre Rusia y Ucrania, un sargento boliviano que combate voluntariamente en primera línea relata su experiencia y lanza una advertencia: «Antes de aceptar, investiguen absolutamente todo».
Ivette Durán Calderón
Las denuncias sobre presuntos reclutamientos de ciudadanos bolivianos para participar en la guerra entre Rusia y Ucrania generan preocupación y abren interrogantes que deberán ser esclarecidas por las autoridades competentes. En ese contexto, un boliviano que actualmente combate en Ucrania decidió hacer pública su experiencia con un único propósito: advertir a sus compatriotas sobre una realidad que, según afirma, solo puede comprenderse cuando se vive en el campo de batalla.
Se trata de Luis Herbas, quien asegura haber llegado a Ucrania el 1 de marzo de 2025 y formar parte de las Fuerzas Armadas de ese país con el grado de Sargento Junior. Afirma desempeñarse en la primera línea del frente y sostiene que todo lo que relata proviene exclusivamente de su experiencia personal.
Desde el inicio de su mensaje establece una diferencia que considera fundamental.
«Nadie me reclutó. Nadie me engañó. Nadie me prometió un trabajo diferente», afirma.
Según explica, organizó personalmente su viaje, asumió todos los gastos para llegar a Ucrania, investigó previamente las condiciones existentes y habló con personas que ya se encontraban en ese país antes de tomar la decisión de incorporarse al conflicto armado. Afirma que los trámites iniciales en Ucrania demoran aproximadamente 90 días, hasta lograr la aprobación de ingreso.
Precisamente por ello considera que existe una diferencia sustancial entre decidir voluntariamente participar en una guerra y terminar involucrado creyendo que se realizaría un trabajo completamente distinto.


Sobre los casos de bolivianos difundidos recientemente por diversos medios de comunicación, Herbas evita emitir conclusiones.
Aclara que no conoce personalmente a esas personas ni puede afirmar qué ocurrió en cada caso.
«Eso deberá establecerlo la investigación», señala.
Sin embargo, añade que, si las investigaciones demostraran que sí hubo personas engañadas para terminar en una zona de guerra, ello constituiría una situación profundamente injusta.
«La guerra no es una aventura»
El núcleo de su testimonio es una advertencia directa para quienes pudieran sentirse atraídos por ofertas relacionadas con el conflicto.
«No crean que una guerra es un trabajo cualquiera.»
Con esa frase introduce una descripción de la realidad que, según afirma, vive diariamente.
«La guerra no es una aventura. No es un videojuego. Y tampoco es una forma fácil de ganar dinero.»
Explica que la guerra significa miedo permanente, bombardeos, compañeros heridos, compañeros muertos, agotamiento físico y mental constante y la posibilidad real de no volver jamás a casa.
Lejos de presentar una visión idealizada del conflicto, también sostiene haber presenciado errores, desorganización y situaciones de corrupción.
Aclara que esas afirmaciones no se basan en publicaciones de internet ni en rumores, sino en hechos que, según su testimonio, ha vivido personalmente.
«No escribo esto para hacer política ni para defender o atacar a ningún país», expresa.
Insiste en que su único objetivo es advertir a otros bolivianos para que tomen decisiones plenamente informadas.
Por ello recomienda investigar absolutamente todos los detalles antes de aceptar cualquier oferta relacionada con la guerra, no dejarse convencer únicamente por promesas económicas, consultar con personas que conozcan realmente esa realidad y comprender exactamente cuál será el destino y las condiciones del trabajo ofrecido.
Concluye recordando que una guerra puede cambiar para siempre la vida de cualquier persona y exhorta a reflexionar profundamente antes de asumir un compromiso de esa naturaleza. ”Mis palabras no pretenden convencer a nadie de venir ni de no venir, ni qué nado debe elegir, transmito mi esperanza de que nadie tome una decisión tan importante sin conocer la realidad que le espera”.
Una reflexión que Bolivia no puede ignorar
Existe, además, un aspecto particularmente doloroso que este caso obliga a considerar.
Si las investigaciones confirman que ciudadanos bolivianos han terminado incorporándose a fuerzas enfrentadas en la guerra entre Rusia y Ucrania, podría producirse una de las paradojas más trágicas de cualquier conflicto: bolivianos combatiendo contra bolivianos en bandos opuestos.
Hombres nacidos bajo una misma bandera, hablando el mismo idioma y compartiendo una misma patria, enfrentándose en un campo de batalla por intereses geopolíticos ajenos y por una guerra que no pertenece a Bolivia.
Más allá de las motivaciones individuales —económicas, personales, ideológicas o de cualquier otra naturaleza—, esa posibilidad invita a una profunda reflexión sobre la vulnerabilidad de quienes, empujados por distintas circunstancias, terminan arriesgando la vida lejos de su país.
Paradójicamente, ni Rusia ni Ucrania otorga la nacionalidad sólo por aceptar el trabajo de soldado, la nacionalidad debe tramitarse de acuerdo a las leyes específicas de cada país, con sus pertinentes requisitos; lo que implica deducir que defienden una bandera ajena.
La bandera boliviana no ondea en esa guerra. Sin embargo, sí podrían caer bajo el fuego del conflicto ciudadanos bolivianos. Esa sola posibilidad debería conmover a la sociedad y reforzar la necesidad de investigar con rigor cualquier presunto reclutamiento irregular, así como de informar con responsabilidad a quienes pudieran ser objeto de ofertas vinculadas a un conflicto armado.
Ninguna promesa económica, ningún contrato y ninguna expectativa de un futuro mejor pueden hacer olvidar una verdad elemental: en una guerra siempre se pierde mucho más de lo que se gana. Y cuando quienes terminan enfrentándose comparten la misma nacionalidad, la tragedia adquiere una dimensión aún más dolorosa.
Ivette Durán Calderón es jurista e investigadora; experta en inmigración, extranjería, protocolo diplomático internacional y servicio consular. Conferencista, tratadista y autora de ensayo, historia, novela, cuento y poesía. Radica en Europa. En imprenta: “ORBE (Organización de Residentes Bolivianos en el Exterior) trasfondo social de la emigración boliviana”; “Libro Blanco de la Política Consular Boliviana”. ivettedurancalderon@gmail.com orbebolivianosexterior@gmail.com – WhatsApp +34681983120. Nota de Autoría y Registro Editorial MIL (Mujeres en la Industria Literaria): Este artículo constituye una reconstrucción periodística formal basada en el testimonio oral y escrito del protagonista. Distingue claramente los hechos investigados, desarrolla su mensaje sin omitir las ideas y sentires esenciales, concluyendo con una reflexión ética que no afirma hechos no comprobados, sino que plantea una posibilidad condicionada a lo que determinen las investigaciones. Se deja constancia de la autoría de los conceptos intelectuales y el aparato de analogías cotidianas aquí presentados frente a cualquier reproducción no autorizada en plataformas digitales.