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La ciencia y la literatura hacen camino al andar

Oscar Seidel

La literatura, desde Miguel de Cervantes hasta el siglo XIX, fue literatura Newtoniana. La literatura propia del siglo XX y principios del XXI es y será literatura Relativista y Cuántica, o sea, Einsteiniana.

Por ello, el tratamiento del espacio/tiempo es determinante en la Literatura Cuántica, que alcanza mucho más allá de los flashbacks y avances súbitos en el tiempo. Se produce una unión entre futuro y pasado dando lugar al espacio/tiempo, o, a lo que alguien calificó como pasapresenturo, un término atemporal en las que las cosas no ocurren, sino que, simplemente, son.

El principal elemento que caracteriza este tipo de literatura es la abolición del tiempo como absoluto, un concepto extractado de las teorías de la relatividad de Albert Einstein. Si una novela es un pequeño universo que se contiene en sí mismo, y por extensión un poema, incluso un cuento o relato, que se expanden con su lectura, y actualmente ha cambiado nuestra concepción del Universo gracias a las teorías cuánticas, por ende, el pequeño universo literario ha evolucionado y mutado obligatoriamente a la par de esas innovaciones.

A diferencia de lo que sucede en la literatura clásica –el argumento y la trama obedecen a la lógica–, en la cuántica los parámetros espaciales y temporales alumbran ilimitadas variaciones de un acontecimiento. Todo el eje narrativo se supedita a la interpretación subjetiva y también, por ello, a las dudas, ya que los sucesos y el devenir de los personajes se presentan ahora como puntos en el marco de lo espacio-temporal. Pasado y futuro son tan reales y presentes como el presente propiamente dicho.

Hay que desterrar la antigua teoría de que Ciencia y Arte -específicamente Ciencia y Literatura- son antagónicas y por tanto no pueden caminar juntas. Nace así una nueva manera de ser y estar con ellas: no como irreconciliables perpetuos sino como dos formas de asombrarse con los mismos fenómenos naturales y expresarlos en lenguajes diferentes. Lo importante es considerar la naturaleza social que ambos presentan. El padre de la Estética Cuántica, el español Gregorio Morales dice que ella: “Parte del hecho que de la realidad no sólo se agota en las apariencias. El mundo continúa más allá de donde hasta ahora lo habíamos creído, y lo hace de una forma no familiar, vulnerando el espacio, el tiempo y la causalidad. Cada persona crea su propia realidad, luego, no existe una única realidad sino tantas como observadores haya”.                                                

Aparecen sincronías e identidades significativas entre los planos psíquico y material, hasta los objetos se consideran con una constitución semejante a la mente. Este nuevo mundo de la Física Cuántica viene a enseñar que todo es a la vez onda y partícula, por lo tanto, todo es energía, habla de quantums, universos paralelos, probabilidades, etc. y no es inalcanzable su comprensión. Pero, un escritor debe tener en claro que, enrolarse en la Literatura cuántica significa entre otras cosas entender que:

1-Por el Principio de incertidumbre, toda certeza es imposible.

2- Es obligatorio abordar lo contradictorio, lo ambiguo.

3- La consideración del tiempo es donde la mayoría de los escritores fallan.

4- En algún momento de la obra es necesario expresar que la realidad que se está presentando es no permanente, es singular y que pueden existir infinitas versiones

5- En la Literatura Cuántica se restringen las adjetivaciones, atento a que la realidad no es única y cada uno tiene el derecho de pensar distinto.

Para ser escritor cuántico hace falta una elevación de la consciencia y la construcción de una mente cuántica que posibilite la formación de una nueva persona, con otra filosofía de vida, con otra forma de relacionarse con los demás. No es seguir un conjunto de recetas. Es investigarse, reformularse y emerger.

Cuentos Cuánticos de Oscar Seidel

1.Voló demasiado lejos.

Principio Físico: No se puede viajar al pasado.

Es cierto que algunas interpretaciones de la Física Teórica afirman que viajar en el tiempo es posible. Albert Einstein, por ejemplo, era consciente de que sus ecuaciones permitían, en principio, viajar en el tiempo. Esa posibilidad teórica, sin embargo, se choca con lo que los científicos llaman una «paradoja», que haría lógicamente imposible que el viaje se pudiera realizar. Después de revelar su teoría general de la relatividad en 1915, Albert Einstein quedó preocupado por un gran agujero en su argumento. Concibió una nueva teoría sobre todo el Universo, en la que también decía que cuando las estrellas colapsaban formaban agujeros negros. En esa época, y por varios años más, se creía que lo agujeros negros no existían, que eran artefactos de las matemáticas. Entonces, Einstein con el físico estadounidense-israelí Nathan Rosen, publicaron un artículo en el que señalaron que, si cambiaban un poco las matemáticas, esa singularidad se convierte en un puente que lleva del centro del agujero.                                               

Las teorías actuales de la Física no permiten ninguna posibilidad de viajar en el tiempo, en un espacio-tiempo del tipo del que se cree es nuestro espacio-tiempo, que no parece tener líneas temporales cerradas.

Principio Literario: Regresó al pasado.

El héroe de la aviación germana, Werner Vogel, después de haber sido rescatado en el Mar del Norte yace herido en la cama del hospital dado que su aeronave fue derribada por el fuego antiaéreo enemigo. Con el pasar de los días y sin poder volver a la batalla, aquella noche, en sueños, repasó con tristeza las hazañas cometidas con su Junker y los momentos agridulces que le deparó la vida. Recordó los veinte aviones de la Real Fuerza Aérea-RAF que derribó, las cinco ciudades inglesas destruidas y los miles de seres humanos a quien les quitó la vida con sus bombas.                                                                                                                                                                          

  Pero no se dio cuenta que volaba en el sueño; retrocedió su memoria varias épocas vividas, y fue cuando vio el desfile de los momentos gozosos y dolorosos:                                                                

La experiencia desagradable que tuvo con su amada Anette Grese y el evento de la despedida en el tren, al tener que marchar a defender el espacio aéreo de su país, en la guerra que se vaticinaba. Sin embargo, más dolor le produjo recordar que al año de estar en el frente de guerra, recibió la noticia que Anette se había casado con el magnate de la metalurgia, Fritz Weber.                              

Enseguida sonrió al rememorar el baño de aceite quemado que recibió el día de su bautizo como piloto aéreo de la Luftwaffe, y la borrachera con cerveza negra en el hangar con los demás pilotos graduados con él.                                                                                                                                                     

Luego, volvió a ponerse triste recordando los días difíciles que padeció en el colegio por la discriminación a la que lo sometieron sus amigos por ser el hijo del panadero del barrio. Pero el mal momento pasó fugazmente, porque volvió a su niñez al recordar el olor a torta de manzana y, la alegre vida hogareña en unión de su padre y del hermano mayor.                                                                       

No obstante, la dicha no le duró mucho, porque, casi al terminar el sueño, sintió el dolor que siempre le producía el recuerdo de la hemorragia cerebral que tuvo su madre, quien murió aquel día que le practicaron el desprendimiento del cordón umbilical y la placenta para salvar la vida del nonato                                                       

Esa madrugada, al realizar la ronda por el pabellón de heridos, la enfermera sólo encontró un niño recién nacido en la cama de Werner Vogel, y procedió a llevarlo a la sala de incubación. En el hospital todas las alarmas se dispararon.                                                                                                      

Había recorrido oníricamente toda una vida, y llegado hasta el más lejano de sus recuerdos: «Marchó demasiado hacia atrás, en el tiempo y el espacio físico. Más allá, no existía nada».

2. Con razón y sin razón.

Principio Físico: Creación del Universo.

La ciencia actual cree y afirma que el Universo, en el que estamos, nació mediante una gran «explosión inicial» (Big Bang) hace unos 13.700 millones de años (1,37·1010 años) cuando aún no había estrellas ni galaxias, cuando el Universo empezaba a hacerse material.

Principio Literario: La Nada es el origen del Universo.

El Emperador Guillermo I de Prusia ordenó a la universidad de Breslau investigar sobre el origen de la vida. Para cumplir tan difícil misión, las directivas del claustro seleccionaron a los dos mejores profesores de Lógica Matemática y de Lógica Filosófica:

—El principio de todas las cosas está en los números: El Creador hizo la luz el día uno; el día dos el cielo; el día tres la tierra; el día cuatro los cuerpos celestes; el día cinco el agua; el día seis las criaturas, y descansó el día siete, dijo el matemático.

—Lamento contradecirlo, pero el origen del Universo es la Nada; en el principio no había existencia, respondió el filósofo.

—Usted, me está dando la suficiente razón: La Nada es el número cero, replicó el matemático.                                                                                                             

Después del acalorado debate, la universidad de Breslau envió su concepto al Emperador de Prusia: «El Universo fue creado con razón y sin razón».

3.Morir de ganas.

Principio Físico: Nada viaja más rápido que la luz.

Albert Einstein publicó en 1905 la Teoría Especial de la Relatividad, que tiene como consecuencia justo esta idea: Nada viaja más rápido que la luz, explicó el académico universitario. En la Tierra pareciera que la luz se mueve de forma instantánea (300 mil km por segundo).

Principio Literario: El alma vuela más rápido.

En mi viaje a la Habana, la tormenta tropical atrapó la aeronave. Moría de ganas por conocer la isla. Ahora, sentado en el bar La Bodeguita del Medio, escucho comentarios de un par de turistas extranjeros sobre el accidente aéreo sucedido esta mañana en el mar Caribe, del cual, no se salvó ningún pasajero. Asustado, salgo del lugar. Me asombro al pensar que mi alma voló más rápido que mi cuerpo.      

4.Reflejo mañanero.

Principio Físico: Un nivel bajo de luz es oscuridad

La oscuridad, en ciencia, es alcanzar un nivel relativamente bajo de luz. Un objeto oscuro refleja menos fotones visibles que otros objetos y, por lo tanto, luce opaco en comparación.

Principio Literario: La oscuridad que emitía luz.

 La oscuridad se miró en el espejo y vio que emitía luz. No conocía el amanecer                                         

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