La amistad en este mundo de la digitalización

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A medida que nuestra historia de vida se ha ido escribiendo, en cada etapa hemos encontrado personas que cuentan con características particulares que son dignas de resaltar. A esas personas las llamamos “amigos”, la familia que escogemos sobre la base de los valores principales de confianza, sinceridad y respeto.

En el contexto actual, la forma de cómo vincularnos con los amigos se ha visto transformada por el cambio al plano digital. Esta situación conduce a reflexionar la importancia de los lazos de amistad con las interrogantes de: ¿cómo esta la amistad en estos tiempos de limitación de contactos? ¿la tecnología será capaz de resolver la falta de conexión con los amigos? ¿la ausencia del contacto cara a cara puede ir disminuyendo el valor que le damos a la amistad o, por el contrario, puede fortalecer su valor al sentir lo mucho que necesitamos a los amigos?

Por una parte, gracias a la tecnología y el Internet, se valora la comunicación virtual porque ha permitido reemplazar la falta de comunicación real con las amistades a través de las redes sociales y plataformas virtuales, acercándonos hasta extremos inesperados. En algunos casos, se han logrado reencuentros entre buenos amigosperdidos en el tiempo.

Por otra parte, en este mundo digital, algunas personas están menos satisfechas con la calidad de esta forma de relación que con el contacto cara cara. Entonces, el concepto de amistad empieza a difuminarse y, las amistades se van deteriorando y/o finalizando por ciertos malentendidos y errores de comunicación derivados de la ausencia de señales no verbales tan importantes en cualquier conversación presencial. O sencillamente, como afirma Robin Dunbar psicólogo evolutivo de la Universidad de Oxford y uno de los más reconocidos en el Reino Unido— “las amistades pueden deteriorarse muy rápidamente si no se invierte en ellas”.

Cierto, el ser humano necesita contacto, sobre todo, si se comprende que las personas que no disfrutan de una red social solida tienen de 2 a 3 veces más probabilidades de morir a una edad más temprana que aquellas que tienen este tipo de apoyo. Y que, unas buenas amistades son tan importantes, o más incluso, como el ejercicio regular y una dieta equilibrada a la hora de mejorar la salud, prevenir enfermedades y prolongar la vida (González, 2020).

Por consiguiente, la amistad no debe ser medida por el número de contactos que enlistan nuestras redes sociales porque, “podemos tener muchas conexiones a nuestro alrededor, pero si no son significativas, si no son recíprocas, no van a servirnos de nada” (Anderson,2020). Aquí se habla la calidad de ese número de contactos, de “la amistad de los buenos” (Aristóteles), la duradera, la que ve lo bueno en el otro, lo confiable y positivo, la que sirve para nutrir nuestros crecimientos.

A más de un año de distanciamiento social, hemos cambiado nuestra forma de entender qué es un amigo, quizá alguno se haya perdido. Pero, a cambio, se ha aprendido una visión menos utilitarista y más satisfactoria de la amistad.

Saldré de la pandemia con menos amigos; pero, con los mejores, los honestos.