La alianza entre la coca y la soya

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Hace muchos años al finalizar el siglo pasado, trabajaba en una prestigiosa ONG en La Paz, cuando un día de esos sin querer queriendo, me vi enfrascado en una discusión ideológica sobre las categorías sociales con una colega. Mi posición era en ese entonces muy apegada al marxismo clásico, “El rol que ocupas en los medios de producción determina tu condición de clase”. Yo argumentaba que ella, al ser Licenciada en comunicación social, al igual que yo era clase media, más allá del color de la piel.

La Colega muy capaz por cierto en su oficio, me respondió que no era así, que ella era “Aymara”, lo cual me pareció una estupidez. Fiel a mi mejor y peor estilo le respondí, que cómo por el lado de mi madre yo pertenecía a una familia de la aristocracia en decadencia y por la familia de mi padre a una burguesía en ascenso, al enarbolar las banderas de la Dictadura del proletariado, simplemente era un pinche desclasado, al igual que ella, ya que ambos trabajábamos en una ONG, qué decía manejar medios alternativos de comunicación social y ninguno ocupaba un rol activo en los medios de producción.

Creo que el resto de la discusión no vale la pena recordar, degeneró en un absurdo tras otro. Hoy cerca a cumplir la quinta parte de este nuevo siglo, veo con mucha pena que ese chip que tenía mi colega, ser “aymara” como categoría socio económica, ha contagiado a muchos, pero sobre todo ha hecho carne en los que pretenden ser los ideólogos de este mal llamado proceso de cambio. Aún hoy sigo creyendo que el color de la piel, no determina ser o no ser parte de una determinada categoría socioeconómica, mucho menos te otorga cualidades superiores al resto de los bolivianos, cómo ellos suelen creer. Eso para mí, sigue siendo una estupidez. Dentro esta teoría también se manejaba como moda, que en el incario (Imperio de los Incas) para hacer frente a las necesidades de producción de alimentos para la población, se había establecido el uso de diferentes pisos ecológicos.

Claro, el Imperio consideraba suyas las tierras que habían ocupado de otros pueblos y estos debían dedicar su producción a las necesidades del imperio y gran parte debía ser entregada al mismo, vía impuestos y otros mecanismos por el estilo, sino se lo hacía a la fuerza directamente. Sin lugar a equivocarnos podemos afirmar que está es la propuesta que el MAS quiere imponer, sin tomar en cuenta que algunas cosas no son iguales. Ya no vivimos en la época del Incario, los “aymaras” no son los dueños de este país y de todas sus tierras. Los pueblos del oriente y sus regiones, no debiéramos estar obligados a pagar tributos o dedicar nuestra producción a las necesidades del estado Central, que ahora se llama Bolivia y no imperio de “Los Incas” como muchos sueñan o pretenden soñar.

Santa Cruz, Beni, Pando, Tarija no somos solo un piso ecológico más del estado centralista, somos parte de la República de Bolivia por decisión propia, nadie nos ha conquistado, podemos y debemos encontrar medios de intercambio de nuestra producción en condiciones justas de acuerdo a la ley de oferta y demanda, es decir un intercambio de acuerdo al mercado.

No pueden desde el estado central venir a repartir la tierras que pertenecen a otros, dando preferencia a la gente que están trasladando de a poco de otras regiones en una política de colonización sostenida. No es que no queramos que vengan, pero no pueden tener preferencia por encima de los habitantes de nuestras tierras, menos con privilegios especiales por razones étnico históricas, eso es discriminación y racismo, por no pertenecer al grupo étnico predominante políticamente en el gobierno.

En el fondo, esto es lo que está pasando, este ha sido el motivo de la quema direccionada de un millón de hectáreas en la Chiquitanía. Por eso es que no quieren declarar zona de desastre nacional, así se truncan sus planes de colonialismo interno. Esto que estoy afirmando, está claramente explicado en declaraciones del Presidente, en las declaraciones de Cocarico, del vicemistro de tierras, y mucho otros funcionarios públicos de diferentes niveles del estado central, bajo el amparo ideológico del vicepresidente qué, con su maniqueo característico, su refinado gusto por el sofisma, nos miente intencionalmente diciendo que los parques y reservas naturales son un invento de los gringos.

Pero lo peor no es solo que quieran ocupar las tierras, sino que no tienen la más peregrina idea de lo que están destruyendo. Quieren ampliar la frontera agrícola en cuatro millones de hectáreas, para dedicarlas al cultivo de la soya transgénica y el cultivo de la hoja de coca. Arrasando con el bosque seco Chiquitano, que es el bosque más grande en su tipo en el mundo, en su interior conviven 23 ecosistemas, es de una riqueza incalculable en cuanto a fauna y flora.

Para que quede claro, con un pretendido sofisma antimperialista, pretenden implementar un capitalismo duro y salvaje para ampliar la frontera agrícola. Además, con una fuerte carga racista y discriminadora, trayendo gente que no sabe manejar este tipo de suelos y terminaran vendiendo sus parcelas por cuatro pesos. Es lo único que les importa, para ello han conseguido un aliado muy fuerte, a los empresarios del agro cruceños y sus operadores políticos, que sueñan con esa ampliación de la frontera agrícola, que a la larga creen ingenuamente que los beneficiaría, porque esto da un rédito económico cuando se hace en gran escala, las producciones de pequeñas parcelas, apenas dan un para cultivos de subsistencia.

Estos empresarios no se están dando cuenta que al final estás tierras van a ir a parar a manos de empresarios chinos y también libaneses, que además tienen un mercado seguro para la producción de coca. Ya convertida en cocaína y se comercializaría a través de Hizbolla. Lo que está en juego es mucho más grande de lo que nos imaginamos. Lo que está ocurriendo también está relacionado a lo que puede ocurrir en las elecciones de Octubre y todos los actores ya están en la mesa, por eso es la virulencia en sus ataques, hay una alianza entre cocaleros y empresarios que consideran que van a seguir gobernado de por vida. De todos nosotros depende que ello ocurra o no…