En las Relaciones Internacionales, “Quien la tiene más grande gana”

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Jorge Lizárraga

Muchas veces se dice que el que la tiene más grande gana, y no sé si precisamente ese “dicho” pueda ser verdad en términos de las relaciones internacionales.

Hoy, al margen de las diferentes posiciones de los Estados miembros de las Naciones Unidas frente a sus relaciones bi o multilaterales, regionales o mundiales, nos encontramos frente a unas acciones diríamos de estrategia de expansión geopolítica.

Sin embargo, también es preciso enfatizar en que, si bien pudiera interpretarse por unos como pretensión de expansión geopolítica territorial y con ello y a pesar de ello a través de una supuesta vulneración al principio de soberanía que rige para los Estados, para otros no es sino un cumulo de acciones realizadas en base a una estrategia sobre lo que debe entenderse de quien o quienes tienen el verdadero poder mundial.

Esta lucha de poder, a través del cual pudiera iniciarse una contienda bélica, debe prestarse con atención principalmente en países cuyo enfoque del trato hacia las relaciones internacionales es ambigua frente a las relaciones heterogéneas que existe entre estos países con quienes en primera línea se encuentran en esa lucha de poder.

Hemos identificado en los pasados días y quizá un par de meses, como diferentes países de la región en conflicto primero, luego Estados miembros de la UE y finalmente los Estados Unidos de Norteamérica, han mostrado una posición diferente entre estos frente a quien podrían dar su apoyo político, económico, incluso militar en una posible contienda bélica.

Es verdad de que si bien este asunto que se inicia por inconvenientes bilaterales entre rusos y ucranianos, donde en el ínterin de su crisis diplomática, dos regiones convocan a referéndum popular obteniendo mayorías respectivas y decidiendo anexionarse a Rusia no sin antes declararse independientes de Ucrania.

Todo este desenlace de supuestas vulneraciones al régimen jurídico interno de Ucrania, pero apoyado por Rusia, produjo las primeras distanciaciones reales entre estos Estados, y fue cuando países de la UE en conocimiento de estas diferencias y discrepancias sobre esas anexiones o declaraciones independentistas hicieron eco y generaron los primeros acercamientos de posiciones entre ucranianos y rusos.

No obstante, estas reacciones de occidente no consideraban un aspecto previo relevante sobre un caso parecido y que paso por desapercibido o no atendido en su oportunidad y hablamos del caso de la región de Crimea.

Pues bien, cuando ocurrió lo de Crimea y que aun no es un caso cerrado y que actualmente se encuentra bajo protección rusa, pocos o nadie de los Estados de las NNUU incidieron o impidieron que rusia ocupe Crimea, pero hoy comienzan a percibir la ambición de expansión rusa y la injerencia de esta frente a la intención de Estados ex soviéticos a que pertenezcan o se acerquen a la integración comunitaria de occidente.

Ahora bien, cuando hablamos de las relaciones internacionales en el ámbito estrictamente político, sea en una relación bi o multilateral, debemos tener claramente identificados nuestros objetivos de relacionarnos más o menos con unos como con otros y al mismo tiempo que estas relaciones no solo permanezcan sino se potencien y continúen en el tiempo beneficiando los intereses comunes de esas relaciones.

Es inquietante como y a pesar de que es inminente la ocupación rusa a Ucrania y la valida o no posición del presidente Putin de defender los intereses rusos aun ello signifique defender con las armas los intereses de su pueblo, que países de occidente crean que la diplomacia impida lo que a otros nadie impidió cuando se ocuparon o atacaron e invadieron otros Estados independientemente cuales habrían sido sus razones.

La actitud rusa no solo se encuentra apoyada por algunos, sino que se encuentra favorablemente asistida y comprometida por los intereses chinos y eso es lo que debe preocupar en las relaciones internacionales de todos y en particular de quienes quieran o pretendan ayudar o posicionarse a uno u otro bando.

Países latinoamericanos muchos del norte viven y subsisten a razón del apoyo Norteamericano, otros gracias a proyectos de agencias europeas e inversiones, y otro tanto de los préstamos e inversiones o negocios que los chinos desarrollan por allá, igual situación ocurre con países del sur quienes en su mayoría reciben colaboración económica a través de proyectos de desarrollo,  prestamos e inversiones y desde hace uno 10 años atrás generándose sumas extraordinarias en calidad de deuda en favor de china y Rusia.

Cuando hablamos de las relaciones internacionales llevadas a cabo desde un punto de vista estratégico sea político, geopolítico, comercial o económico u otro, es claro que debemos posicionarnos al momento de que existan posibles consecuencias si acaso un real enfrentamiento contra un Estado poderoso pudiera ocurrir, pero no será la neutralidad es la clave del éxito en este ámbito de relaciones? .

Ese posicionamiento no significa per se enviar tropas y apoyar táctica y militarmente una ofensiva, sino que significa estrechar o romper lazos de relaciones incluso bilaterales con potencias que pueden estar enfrentándose en esa guerra de poder.

Lo que decidas hoy repercutirá mañana, unos dirán no pasa nada, otros pensaran que son tácticas militares que significara mayor inyección de dinero para potenciar el mundo armamentístico y a seguir como si nada, pero lo cierto es “si apoyas a un bando comprometes tus relaciones económicas y políticas con los otros e inversa”, y eso en estos tiempos puede cobrar facturas muy altas a los Estados que poco o nada tienen que ver con los problemas del otro lado del mundo y/o que pueden ser casos incluso como los vistos en África o medio oriente recientemente.

No se trata de decir, en el ámbito de las Relaciones Internacionales, peor cuando de un posible enfrentamiento bélico que involucra a una potencia mundial hablamos, que los Estados apoyen a uno creyendo que los otros van a continuar con este en sus relaciones.

Tus intereses de hoy pueden traducirse en las pérdidas del mañana, quienes apoyen a Rusia se sentirán apoyados por China, pero amenazados por la UE y los EEUU, y a la inversa, pero quienes hoy apoyen a un bando opuesto y crean que los contrarios seguirán manteniendo relaciones amistosas comerciales, económicas o políticas repercutirán más adelante, con seguridad.

Lo mejor en este tipo de casos donde los Estados menos cercanos al conflicto se encuentren, es mantener una posición de balance y contrapesos y ante lo imprevisible o posible según como se lo vea, se mantenga una neutralidad ejemplar, aun por debajo el trato sea diferente, ante los ojos de la comunidad y las relaciones internacionales entre los Estados, deben permanecer neutrales o al menos parecerlo.

Un caso paradigmático en Latinoamérica y jocoso a la vez, es Bolsonaro, odiado y amado en su propio país, amigo de Norteamérica y fiel a su libertad, pero opositor a la injerencia económica China, aunque reconoce su importancia en su país y agradecido con las inversiones europeas, y hace unos días comprometiendo a su país en un posible apoyo a todo nivel al presidente ruso, ¿qué pasara si se rompen relaciones entre Rusia y Occidente? ¿Cuál será el futuro económico del Brasil?

Si Japón inicio una arremetida ejemplarizadora contra rusia bloqueando intereses, la Unión Europea ha continuado con un bloqueado de intereses con rusia incluso apoyando aplicar sanciones, Estados Unidos ha bloqueado una reunión bilateral del más alto nivel diplomático en Ginebra y Ucrania se prepara para una inminente invasión rusa, es porque estos Estados deberán seguro tener una estrategia que contenga cualquier arremetida rusa luego de asumir sus decisiones.

Si bien es cierto que en términos multilaterales lo último que queda es que el consejo de seguridad decida o vete una u otra posición, aunque cualquier decisión no impedirá la invasión rusa, lo menos aconsejable será pues que países que no tienen una clara estrategia geopolítica o al menos fuertes inversiones o intereses con unos, se parcialicen con los otros sin ver las consecuencias de sus actos en lo posterior.

Lo diplomáticamente incorrecto es parcializarse en momentos donde la necesidad es otra, lo diplomáticamente incorrecto también es no pronunciarse abogando por la paz y seguridad mundial, lo diplomáticamente incorrecto es pensar que a quien apoyaras ganara cuando en realidad cuando empieza una guerra todos al final pierden.

Finalmente, cuando tu poder económico, militar y político es grande, tu extensión territorial y número de reservistas y personal activo de las FFAA es enorme y la capacidad de ataque militar es espantosamente lapidaria, ese dicho es creíble y casi cierto y más tratándose de las relaciones internacionales “quien la tiene más grande gana”.


Articulo escrito por Jorge Lizarraga Torrico- doctorando en derecho de la Universidad Rey Juan Carlos.