Paz Pereira recibió en las urnas el encargo de transitar de lo plurinacional a la democracia plena, infelizmente esta tarea no está siendo cumplida porque, al parecer, el gobierno nacional no está aquilatando que prolongar en el tiempo su realización tendrá como consecuencia dolorosa un costo social terriblemente costoso.
El presidente ha cometido un error, que sin embargo esta a tiempo de rectificar, en el diálogo nacional realizado en Cochabamba, ha indicado que no existe la intención de afectar al estado plurinacional, con ello nos anuncia que él no está dispuesto a conducir el cambio porque prefiere mantener el estado de cosas y en lugar de abrir el nuevo periodo con perspectiva de futuro se afirma en el pasado dejando al país en el núcleo de la crisis que reproduce prácticas violentas y las reglas de juego no son las preestablecidas sino aquellas que se articulan en la lucha cotidiana de tal modo que el que acumula más fuerza, es el que gana.
Este no es un dato menor, es el sustento de la lucha política del neopopulismo autoritario, que encuentra su justificación en la línea propuesta por Tony Negri que afirma que el poder constituyente “… es la fuerza creadora, revolucionaria y ontológica de las masas y los movimientos sociales. Es un proceso permanente de insurrección contra el estado que rompe con el orden jurídico establecido para crear nuevas formas de democracia y emancipación.” El poder constituyente rompe con cualquier equilibrio y el conflicto es permanente, la existencia de una constitución o normas formales son apenas una referencia que pueden ser incumplidas y vulneradas si van en contra de la fuerza creadora de las masas.
La constitución verdadera de Negri “…no es un simple documento jurídico estático, sino una expresión viva del poder constituyente…que rompe con el orden establecido y crea nuevas formas de vida y de organización” este es el fundamento jurídico disruptivo de lo plurinacional que ha refrendado Paz Pereira y que ahora se traduce en las marchas y bloqueos de los declinantes movimientos sociales, cuyos efectos no están siendo debidamente valorados en su dimensión conspirativa.
Lo plurinacional es la negación de la democracia, no existe la posibilidad de que convivan, esto explica porqué la malograda COB y los sectores que apoyan a Morales Ayma migran cómodamente de reivindicaciones corporativas a posiciones conspirativas en la pretensión de reinstalar la dictadura electoralizada.
En su visión de mundo no esta la idea de la democracia representantiva a la que repudian porque su norte es imponer la llamada democracia comunitaria articuladora de supuestas mayorías en contra de minorías sometidas, es decir la dictadura.
Paz Pereira al no querer cerrar el ciclo del estado plurinacional se ha puesto la soga en el cuello y con su retórica nutre las posiciones que piden su renuncia, el presidente y su entorno no salen de la pura promesa, de la denuncia sin solución y de un manejo comunicacional superficial que solo genera incertidumbre.
Un ministro quiso hacerse el vivo e invitó a Morales Ayma a dialogar en La Paz, bajo el supuesto de que si mordía el anzuelo sería apresado, no consideró que un ministro no debe establecer ningún contacto con un perseguido por la justicia y lavar su imagen otorgándole la condición de jefe político a un interdicto, encima, cabeza de la conspiración.
El vocero del gobierno, dice que algunos manifestantes buscan la ruptura del orden democrático y que con ellos no hay manera de negociar, entonces los dejan conspirar libremente.
Otro ministro indica que rechazar el diálogo (por algún sector) tiene un interés, de que el crimen organizado se imponga, listo gran denuncia ¿¿¿y???
El presidente Paz Pereira entra en el ruedo reconociendo la existencia de un estado débil y que es necesario un estado fuerte que aplique la ley, o sea, ¿el no lo hará, dejará que sigan las conspiraciones? Pero poquito antes o después dice que los que atenten contra la democracia irán a la cárcel, ¿cuándo?
Mientras tanto los precios de la canasta familiar suben, los medicamentos están bloqueados, la especulación está a la orden del día, ya hay muertos del lado de los no involucrados en el conflicto, las pérdidas económicas son millonarias y los ciudadanos comunes sufren las agresiones cobardes de los movilizados.
A los conspiradores no les importa el costo social con tal de lograr sus objetivos, ya nos dieron varias muestras de su forma de ser en el pasado, pero que el gobierno nacional este mustio y deje que el conflicto crezca, es inadmisible.
Lo poco que hace frente a los conspiradores es transferir la responsabilidad a jueces y fiscales, amenazando con demandas a todos cuantos pueda, entonces no se vislumbra ninguna solución, el órgano ejecutivo no gobierna.
Una crisis política debe ser resuelta con decisiones políticas tomadas por los políticos, con medidas estructurales de largo aliento que reordenen la coyuntura y la hagan sostenible, un gobierno en soledad no podrá hacerlo, ni pronunciando discursos que son cada vez más vacíos y repetitivos, la crisis política debe ser respondida políticamente, apresar a unos cuántos conspiradores de base, solo permitirá que se victimicen y busquen apoyos en la sensibilidad de algunos sectores, mostrar debilidad frente a los conspiradores lumpenizados es inapropiado, los exabruptos al interior del gobierno deben cesar.
La transición es mucho más, es impulsar un nuevo pacto social y votar un texto constitucional que exprese esta realidad, parchar el actual solo conducirá al país a entronizar el conflicto indefinido, el desorden, la confrontación cotidiana y el posicionamiento irreconciliable de las fracciones, se debe seguir una ruta consensuada, constituyendo un bloque democrático entre las fuerzas que tienen representación parlamentaria, sobre la base de mínimos acuerdos:
- El Bloque Democrático, esta impelido de asumir la conducción y la construcción de la era democrática, bajo el reconocimiento de que el estado plurinacional ha fracasado.
- Se debe reinstalar la República de Bolivia para el siglo XXI fundada en la democracia plena, no como restauración sino como un proceso innovador.
- Se debe convocar a una asamblea constituyente destinada a la reforma total.
- Se debe consolidar una bancada parlamentaria del Bloque Democrático.
- Se debe designar un nuevo gabinete que represente la unidad.
- Se debe garantizar en el parlamento la aprobación de todas las leyes de transición.
- Se debe garantizar la aplicación de todas las medidas constitucionales y legales para combatir a la delincuencia y a la conspiración.
- Se debe consolidar la presencia soberana del estado en todo el territorio nacional.
- Se debe garantizar que la política esté sometida a la ley.
- Se debe gobernar en beneficio y con la participación del campo popular en la toma de decisiones políticas y económicas
La crisis no debe ser subestimada, la apertura de la era democrática es posible y necesaria, basta de jugar con el futuro de los bolivianos.
Ha llegado la hora de hacer y no solo decir.