Contrabando: ¿el palo o la zanahoria?

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Cuenta una antigua historia popular que una persona debía llevar una carga de zanahorias al mercado. Tenía la carga sobre una carreta, la misma que debía jalar un burro. El animal por momentos se empacaba y se negaba a jalar la carreta, ante lo cual su dueño empleaba un palo para castigarlo. Como el castigo se hacía necesario cada vez más seguido, en algún momento el dueño decide motivar al burro poniendo una zanahoria delante suyo, para que siga caminando.

En resumen, el cuento ilustra que hay dos formas de hacer que la gente (y los burros, supongo) hagan lo que se supone que deben hacer: Amenazándolos con un castigo o motivándolos a través de algún tipo de incentivo. Suele recomendarse una mezcla de ambos para obtener los mejores resultados (en una mano la miel y en otra la hiel, era una frase que mis tías utilizaban para ilustrar el punto).

Para frenar el contrabando (que existe consenso que eso debería hacerse) ¿podría aplicarse esta receta? Veamos primero las propuestas que surgieron desde el gobierno luego de que asesinaron a dos militares que estaban custodiando un vehículo que había sido incautado por ser ingresado al país evadiendo el control aduanero (de contrabando).

  • Crear una nueva norma que aumente las penas por contrabando (hasta 14 años)
  • La creación de una entidad especializada que combata el contrabando (la Aduana ya no lo haría directamente, solamente apoyaría con información y tareas similares)
  • Permitir que las FF.AA. utilicen armamento pesado para combatir el contrabando.

Como puede verse, todas estas propuestas podrían considerarse el palo del cuento del burro. Y esta tendencia no es solamente algo actual. Ya la primera Constitución de Bolivia, promulgada por Simón Bolívar, penalizaba con pena de muerte a los funcionarios aduaneros que colaborasen a los contrabandistas.

Y… ¿nunca nadie pensó en utilizar la zanahoria? Hace algunos años, en una reunión para analizar formas de luchar contra el contrabando, algunos sectores antes informales, recientemente “convertidos” a la formalidad, sugirieron que se eduque a los comerciantes informales sobre los riesgos del contrabando y las ventajas de la formalidad, además de pedir que se equipe mejor a los miembros del entonces COA (policía aduanera), pues daba “lástima” (así dijeron) ver las condiciones en que trabajaban.

Un gremio empresarial pidió establecer arancel cero para las importaciones de productos que no se fabriquen en Bolivia. El suscrito añadió que esa medida se aplique dentro de la firma de acuerdos comerciales con los países de los que viene la mayor parte del contrabando a Bolivia. A esa idea se objetó que esa negociación demandaría demasiado tiempo (lo cual es cierto, pero sigo creyendo que sería la solución ideal, sobre todo considerando el tiempo que ya pasó desde aquella vez).

Las últimas propuestas mencionadas hacen énfasis en la utilización de la zanahoria, ¿cómo?, veamos: Los contrabandistas elijen esa forma de ingresar mercadería a Bolivia básicamente para evadir el costo de una importación legal. Ese costo se patenta en el pago del IVA (14,94%) y el Gravamen Aduanero (GA) que no es más que el impuesto a la importación o arancel, traduciéndose en un porcentaje que, dependiendo del producto, actualmente oscila entre 5% y 40%; algunos productos pagan ICE o IEHD, pero no todos. Una eliminación del GA (dentro o fuera de un tratado de libre comercio) eliminaría solamente el GA, por lo que de darse este caso, el contrabando sería entre 5% y 40% menos atractivo, por lo que es razonable suponer que algunos contrabandistas preferirían la importación legal. ¿Qué no pagarían el GA?, cierto, pero sí pagarían el IVA.

Si creemos en la premisa básica del cuento del burro, el palo y la zanahoria, que sugiere que con una combinación de estos últimos se obtienen los mejores resultados, quizá valga la pena ser duros en el aspecto represivo, pero también dotar de algún incentivo que incline la balanza a favor de la importación legal.

Parece que el uso de la zanahoria podría ser una decisión inteligente en la lucha contra el contrabando.