Un mundo herido
Rafael Narbona Alejandro solía tomar el sol en la puerta de su casa. Sacaba una silla de playa, con franjas blancas y azules, y se sentaba, protegiéndose la cabeza con una gorra de los Chicago Bulls. Si era verano, se ponía el bañador y una camisa desabotonada. Descalzo, con el pelo largo y una barba […]