Óvalos, círculos, rectángulos
Irma Verolín Yo iba a cumplir seis años cuando guardaron en un hermoso cajón roble oscuro el cuerpo de mamá. Un cuerpo que medía un metro cincuenta y cinco centímetros y que había tenido por costumbre calcarse en la ficticia profundidad de algún espejo. Sin haber sospechado que, un año después, cajón y cuerpo […]