Vacunas, inmunidad colectiva y estadísticas oficiales

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A raíz de la propagación global de la COVID-19 leemos y escuchamos permanentemente en los medios de comunicación que, para salir del círculo vicioso de la pandemia, debemos alcanzar un nivel de “inmunidad colectiva o comunitaria” (inmunidad de rebaño en inglés), entendiéndose por ella a la “protección indirecta contra una enfermedad infecciosa [conseguida] cuando una población se vuelve inmune, ya sea como resultado de la vacunación o de haber presentado la infección con anterioridad”. Idea que, empero, nunca, o casi nunca, aparece acompañada de la identificación cuantitativa de ese nivel (fuente: https://bit.ly/3yj3xha).

No obstante, el presidente Luis Arce Catacora y el Ministerio de Salud han fijado el techo para arribar a esa meta: sostienen ellos que la población vacunable en Bolivia asciende a 7.180.428 personas, vale decir apenas el 60,6% del total de habitantes, cuya cuantía total, según las últimas proyecciones del INE, llegaría a 11.841.955 individuos. ¿Cómo habrá determinado el gobierno ese umbral? No se conocen sus fundamentos técnicos.

Por su parte, la OMS explica que respecto a la COVID-19 no se conoce aún qué proporción de la población debe portar los antígenos necesarios para contar con inmunidad colectiva, a diferencia de lo que sucede con el sarampión, cuya protección comunitaria requiere que el 95% de la población se encuentre inmunizada, y 80% para frenar a la poliomielitis.

Con estas premisas, urge identificar un umbral verosímil para la inmunidad colectiva contra el COVID-19 en Bolivia. Proponemos hacerlo utilizando dos parámetros y su verificación comparándolos con la estructura etaria del país: 80% de la población total = 9.473.564 y 70% de la población = 8.289.368 (partiendo de la base de cálculo de 11.841.955 habitantes en total).

Analicemos ahora la estructura etaria: población igual y mayor a 18 años: 7.617.519 y población de 12 años y más: 9.008.858 (este último dato amparado por tres consideraciones: los niños deben retornar a clases en algún momento; son vectores dinámicos de transmisión de la pandemia y el estado de situación de la vacunación en el mundo).

Conclusión: cruzando ambos enfoques, puede afirmarse que para alcanzar la inmunidad colectiva contra la COVID-19 en Bolivia, deben haber producido los antígenos necesarios entre 8.500.000 y 9.000.000 de personas, sea vía vacuna con las dosis completas y/o al cabo de su recuperación después de contraída la enfermedad. Esta conclusión se basa en las estadísticas oficiales del INE, de manera que las cifras utilizadas por el presidente y el Ministerio de Salud carecen de fuente alternativa conocida y confiable, por el momento, por lo que se espera una explicación gubernamental. 

Avancemos, ¿cuán cerca, o lejos, nos encontramos de la inmunidad colectiva? Al miércoles 25 de agosto, el reporte epidemiológico del Ministerio de Salud registra 2.480.500 vacunados con segunda dosis y 429.995 personas recuperadas de la enfermedad, haciendo un total de 2.910.495 inmunizados. Este dato revela que, respecto a la cota inferior (8.500.000) para lograr la inmunidad comunitaria, sólo un tercio de ella (34,2%) contaría con los antígenos requeridos. Y si el referente fuese el peldaño superior (9.000.000), los inmunizados estarían por debajo del tercio, 32,3% para ser exactos. 

En suma, Bolivia se encuentra muy lejos de alcanzar la inmunidad colectiva frente a la COVID-19, de manera que los anuncios gubernamentales sobre la inmunización por encima del 50% de la “población vacunable” parecen carecer de sustento serio.

En todo caso, los datos anteriores ayudan a explicar por qué Bolivia figura entre los cinco países con mayor tasa de letalidad en América Latina: Perú 9,2%, México 7,7%, Ecuador 6,4%, Bolivia 3,8% y Paraguay 3,4%, sabiendo que el promedio de este indicador (tasa de letalidad) en la subregión es 3,4%. Los otros 14 países considerados, registran tasas inferiores al 3% (fuente: https://bit.ly/2Wnzzf4).

Carlos Böhrt Irahola es un ciudadano crítico.