Corea no necesita corona
Álvaro Vásquez Es apenas un pequeño rectángulo blanco de plástico. Pesa casi nada, y es poco más grande que mi dedo meñique. Sin embargo, las dos diminutas rayas de color rojo que se dibujan frente a mis ojos lucen ahora amenazadoras. Hace 15 minutos, siguiendo las instrucciones leídas, me metí un cotonete en las narices, […]