Anastasia llega al hotel Alarus
Claudio Ferrufino-Coqueugniot Te escribo, aguardo por las ocho de la mañana. Llegué ayer. Gris aeropuerto de Odessa, modesto, amado, ido. Esquina de la Preobrazhenskaya, tú sabes dónde, esquivas hierbajos por las calles de la ciudad de Babel, de Isaak Babel no del zigurat. Vienes con largos delgados jeans. Largas piernas, zapatos de tenis, el pelo […]