Las “cloacas mediáticas”, JRQ y los dragones

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Para no ser contreras ni desdeñar la producción nacional, el último domingo vi un retazo del programa Coordenada Sur (CS) del canal de TV Abya Yala. Ese programa es dirigido por el frenético exministro JRQ y el argentino Andrés Sal.lari (¿se escribe así o es el código de un cuerpo oficial de inteligencia?), otrora corresponsal del canal iraní HispanTV en Bolivia.

No vi el programa entero porque entraron en tensión la fruición que me producen CS y sus tesis geopolíticas, con el sueño que cargaba a las 10:30 p.m., hora tardía para los hábitos de un adormilado fraile, pero sin vocación probada, como yo. Por trayectoria, la batuta de CS debiera llevarla más JRQ que su par gaucho, pero -contra mi chovinismo-Andrés Sal.lari combate mejor que JRQ el sopor del televidente.

En el último CS, JRQ detonó epítetos por una declaración del republicano Ted Cruz. Este, a propósito del presidente colombiano Petro, propuso una norma para que el dinero de Estados Unidos no vaya a gobiernos antinorteamericanos del Sur, idea que es improbable llegue a algún lado en Washington D.C.

JRQ peroraba argumentos acaso atendibles, pero cuya originalidad pudo fingir cualquier asamblea universitaria desde los años 60 o todo intelectual iberoamericano siquiera desde la guerra hispano-estadounidense de fines del siglo XIX en adelante, cuya ideología el arielismo condensó tan bien.

Ted Cruz no es el apóstol del saber y por eso es factor dudoso para extrapolar el destino del universo a partir de sus ansias. Sin embargo, JRQ criticó el silencio de “las cancillerías” ante los anhelos del senador Cruz, aunque en verdad JRQ apuntaba a la nuestra.

Claro que la cancillería no es el as de la proactividad, pero tampoco su pega consiste en contestarle a cada congresista del mundo que abra el pico. Por ejemplo, Evo formuló alguna vez desconcertantes acusaciones al Imperio romano, sin que le respondiera el Palacio del Quirinal o el canciller italiano.

JRQ añadió que en Latinoamérica y el Caribe hay gobiernos que ya no extienden la mano, pues la gallardía es la regla en la izquierda nacionalista. Sal.lari, condescendiente, pero ejerciendo su libertad y su cabeza fría, desmintió suavemente (¡ejem!) a JRQ: le recordó que Argentina anda de hinojos ante el FMI. Y tal vez JRQ tampoco pudo repasar en los minutos previos al programa, así fuera alaquete, la munición oral que Nicolás Maduro dedicó al gobierno argentino por retener el avión (una caricia a Joe Biden) del affaire venezolano-iraní de hace un par de meses en Buenos Aires.

Todo eso trae a cuento los petardos que JRQ ha dirigido a la “cloaca mediática”. En este caso la originalidad de esa frase no deviene de una asamblea universitaria ni del arielismo de hace cien años, sino de Pablo Iglesias, el político e intelectual español. De ser vicepresidente, Iglesias se ha tornado ahora en director de un excelente pódcast, se comparta su ideología o no.

Como consumidor de televisión, Iglesias mostró hace un par de años su interés en la serie The Loudest Voice. Esta narra cómo Rupert Murdoch y Roger Ailes levantaron la cadena de derecha Fox News, capturando una audiencia significativa y partisana, al socavar el poder de los medios predominantes. Ese es el plan de Pablo Iglesias, pero desde la izquierda. Un propósito así, no obstante, es más viable con la inteligencia y astucia de Pablo Iglesias que con el fuego de unas bocanadas de dragón como las de JRQ.

Por ejemplo, Iglesias neutralizó de inicio con humor cualquier torpedo enemigo contra su pódcast, simulando en un video rogarles patrocinio a Maduro, los iraníes y Putin. JRQ y los fumigadores de “cloacas” podrían, igual, empezar por fruncir el ceño menos y reír más.

Un problema de la izquierda aquí casi desde que Álvaro García Linera dejó la TV ha sido la carencia de estrategias capaces de evitarle el tedio a la audiencia, sea en medios tradicionales o en redes. Antes que rugir como dragones de Juego de tronos, JRQ y sus epígonos harían mejor en preocuparse por ganar público, reduciendo sus somníferos y superando la calidad e ingenio de sus contenidos y ofertas.