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Algo que decir sobre el transporte público en Bolivia

Jorge Lizarraga Torrico

Es cierto y evidente que en los últimos meses hablar del transporte público en Bolivia o La Paz-El Alto en particular es sinónimo de trameaje, abuso de los choferes “eligiendo quien entra y cuánto paga por tramo”, estado de vehículos, etc., sin embargo, en adición a ello, hay pocos o ninguno que habla respecto a cómo superar las diferencias entre lo que criticamos y/o podemos reencaminar la temática, y ahora que se vienen las sub nacionales todos hablan y muchos de ellos porque tienen boca pero no dicen nada, salvo algunos que se sinceran en todo o en parte.

Por poner algún dato significativo, y de acuerdo al Boletín Estadístico del Parque Automotor del Instituto Nacional de Estadísticas – INE, existe al 2024 un total de 2.583.283 vehículos en el parque automotor del país, de los cuales el 6% aproximadamente corresponde al transporte público (micros, buses, minibuses, trufis, etc), y aunque el dato nos llame la atención y deseáramos contradecirlo son reportes oficiales, aunque como bien sabemos esos reportes debieran someterse al escrutinio popular, dado de que muchas veces el entrevistado o encuestado omite reportar información correcta, revelar información real, incluso los registros de automotores no reflejan la verdad material, existencia de autos chutos, circulando automotores “públicos o privados” con doble placa, etc.

Ahora bien, no todos los vehículos sean de occidente u oriente utilizan como carburante la gasolina o diésel, habrán algunos con kerosen, gnv, gas licuado y otros, y el precio de los mismos de acá hacia 20 atrás no ha cambiado, con excepción de lo generado meses atrás donde realmente se siente un peso del costo para el incremento final del pasaje, sin embargo, otros asuntos de interés también deben ser evaluados, analizados y planteados para hacer del transporte público terrestre más útil y acorde a la atención de las necesidades de la población y no solo el precio del carburante.

No hace mucho salió a la luz el estado de la gasolina que habría arribado al país, no obstante, de acuerdo a mi memoria de corto, mediano o largo plazo recuerdo como ya habían denuncias años atrás sobre el olor del hidrocarburo, el color del mismo, el rendimiento para el vehículo y hoy recién salen a criticar el estado de los mismos, aun es cierto y evidente que este hecho no es de ayer sino de tiempo mucho atrás.

Ahora bien, una persona como el que escribe que carece de formación técnica para descifrar entre otras mil cosas, el rendimiento real de un vehículo a gasolina, diésel o gnv, según un amigo mecánico indica que el mismo está ligado entre otros aspectos por la cilindrada, peso del vehículo, mantenimiento, topografía, tráfico y estilo de conducción y que en términos reales un litro de gasolina y según el carburante que se utilice rinde entre 12 km por litro a 16 km por litro (gasolina y diésel) y 13km por metro cubico para GNV, por tanto la pregunta del millón es ¿con estos valores sean relativos o absolutos es negocio conducir transporte público urbano?.

Con este dato significativo, no se entiende como lugares como El Alto el transportista hace del transporte público un real y contundente negocio en desmedro de su propia gente, de quien requiere de este servicio para buscarse la vida, y peor hagan del trameaje el negocio redondo sin que las autoridades municipales en especial, dispongan de alternativas que a raja tabla permita que cambie ese modus vivendi.

Por otra parte, los transportistas públicos del área urbana principalmente alegan que los costos o materiales de trabajo se han incrementado, además del precio del carburante, y que no es negocio seguir trabajando, no obstante, cada vez que alguien quiere emprender el negocio como hace meses ocurrió con un grupo de mujeres que crearon su ruta en La Paz, tuvieron que experimentar el odio, de los hombres que rechazaron la medida, solo por el hecho de querer hace las cosas de otra forma?; asimismo, cada vez y en el centro de la urbe paceña o en El Alto se ve cierta cantidad de transportistas que esperan horas antes de arrancar para cargar los bultos y llenar los espacios antes de hacer su trabajo y ahí no queman el carburante? ¿No se auto perjudican?, etc.

Asimismo, cuantas veces escuchamos ruidos extraños cuando ingresamos al minubus o micro, trufi o taxi y nadie dice nada hasta que al final se rompen los frenos y matan gente?, o recién cuando el automóvil pierde cierta autonomía técnica,  ruidos de pastillas, balatas, desgaste de gomas, llantas u otros, los choferes bien gracias hasta que ya no da más y recién hacen algo, pero para cobrar y no aceptar ciertos pasajeros campeones, más para dar un servicio adecuado jamás, no serán todos pero sabemos a la que nos referimos o no?.

Asimismo, cuántas veces hemos visto o escuchado que personas menores de 21 años cuentan incluso con licencias tipo A o incluso sin ello con la simple licencia particular, jovenzuelos que apenas saben amarrarse los watos y como grandes automovilistas conducen minibuses y aprietan el acelerador como si de apretar se tratara el tema y nadie dice o hace algo; no hay control eficaz, no hay supervisión y ni que decir es inexistente el respeto a las normas de tránsito, ¿alguno ha visto a choferes o privados colocarse el cinturón de seguridad voluntariamente? ¿Respetar el lugar de estacionamiento?, “prohibido estacionar” ¿respetar la línea de cebra?, las rotondas? y la preferencia cuando uno está dentro?, cuantas veces vemos a choferes o particulares hablar con el teléfono en su mano y la otra en otra parte, etc., etc., el transporte en general y público en particular es tierra de nadie y por tanto nadie hace o exige se haga algo, y otros hacen lo que quieren ¿pero habrá soluciones?

En grandes metrópolis urbanas de nuestro país, debe definitivamente haber mayor control tanto en los registros automotores incluso pensando en reemplaques para el transporte público, como en la venta de soats, inspecciones técnicas o mecánicas con control municipal y verificación en línea (acuerdos con mecánicas) imposición de fuertes multas por infringir la norma administrativa o legal que regula la actividad del transporte público y no solo poner grampas como si esa fuera una solución parcial a algún problema; proponer la policía municipal de tránsito en un trabajo de descentralización que si debe prepararnos para cambios competenciales y legales hay que iniciarlos o al menos plantearlos, los sindicatos deben reorganizarse y proporcionar a sus afiliados cierta seguridad de hacer las cosas de manera correcta, inducir a que de manera voluntaria coticen a la seguridad social, afiliarlos a la caja nacional de salud, exigir a las autoridades gubernamentales mejores condiciones para acometer estas acciones, etc.

En cuanto al servicio en sí mismo, figuras como el puma katari en La Paz deben ser cada vez mas replicados en otras ciudades y con la ayuda del gobierno central pero con la obligación del gobierno municipal de actuar en consecuencia; crear el servicio nocturno sindicalizado o no que cubra necesidades de la población, permitir la creación de otros sindicatos que cubran tramos no atendidos (crear políticas que permitan que otros se hagan cargo en horarios o tramos no cubierto o insatisfechos), por último que se convierta en un servicio libre pero bien regulado y controlado, mayor organización por Dios¡ es lo que se necesita, y choferes con ética, moral y deseo de ser cada vez mejores como ejemplo para la sociedad empezando para su familia; basta de reclamadores por todo y no hacen nada, basta de cobardes que se ocultan bajo el paraguas de que necesitan cuando en realidad quitan el derecho a otros, basta de promesas absurdas como trenes elevados y tukuimas que no resuelven nada sino empeoran la creatividad de solucionar problemas reales, etc.

En conclusión, hay mucho que decir u opinar sobre el transporte público, es fácil hablar y difícil hacer, pero cuando hay ideas y se entienden o se pone uno el overol muchas otras surgen y se planifican acciones conjuntas que no solo pongan orden sino arreglen una determinada situación, y con todo el cambio de timón político que hay, es hora de que muchos hablemos, otros escuchen y quienes tomen decisiones las hagan en beneficio del interés mayor, la sociedad, y esito es cuanto  algo que decir sobre el transporte público en Bolivia manifiesto por ahora.


Jorge Lizarraga Torrico es Abogado

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