Blog Post

News > Opinión > Ilya Fortún > Evo, el Terminator del MAS

Evo, el Terminator del MAS

Se ha instalado una curiosa polémica acerca de la pertinencia de arrestar a Evo Morales. La discusión no se ha planteado entre contertulios de cafetín o entre avezados tik tokers, sino ni más ni menos que entre los mismísimos Comandante de la Policía y Ministro de Gobierno, las dos máximas autoridades de la seguridad nacional.

En un contexto de acelerada descomposición política y social en el que cada semana se acumulan escándalos de corrupción y alarmantes operaciones del crímen organizado, los dos mandamases de la inteligencia gubernamental se enfrentan públicamente en posiciones diametralmente opuestas sobre un tema que parece quitarle el sueño a mucha gente. Cuento corto para quienes ya se han hastiado de informarse de quilombos siempre irresueltos y no han leído esta insólita controversia: El uno dice que la aprehensión de Morales no es una prioridad de su gestión porque las pruebas de la acusación no son suficientemente sólidas, porque la principal víctima no está de acuerdo con el proceso y porque la Policía tiene otras 18.000 ordenes de aprehensión que atender; el otro responde, ofendido porque la prensa le toca el tema, que es tarea prioritaria del gobierno detener a Morales y que nadie está por encima de la ley.

El sentido común y el abc de la política nos dicen que la comunicación y la coordinación entre el Ministro de Gobierno y el Comandante de la Policía deben ser fluidas, cosa que evidentemente parece no estar ocurriendo y que demuestra una vez más el desorden y la falta de mando político al interior del gobierno. Ese es el telón de fondo.

Pero veamos el caso en particular. El eventual arresto de Morales va más allá de los cumplimientos judiciales, de la presión proveniente de ciertos sectores de la opinión pública e incluso de los efectos políticos que pudiera tener. Excluyendo la remota posibilidad de que sus propios acólitos lo entreguen, sacar al autoconfinado del Chapare por la fuerza, implica una altísima probabilidad de que el saldo sean decenas de muertos. Por mucho que haya un montón de gente que considere que esos muertos son justificados y que son el precio a pagar, habrá muchos otros que no pensarán lo mismo. Un gobierno muy fuerte podría probablemente sobrellevar el costo de una tendalada de muertos, pero todos sabemos que este gobierno es, por el contrario, muy débil.

Los que creen la solución mágica es una intervención planificada y coejecutada con el ejercito de los Estados Unidos al estilo Venezuela, deben estar pensando en alguna razón que yo no logro ver, que justifique que un gobierno en medio de una guerra con Irán y en año de elecciones legislativas determinantes, se anime a coomprarse el pleito de intervenir otro país para “secuestrar” al primer presidente indígena del mundo y llevarselo a Estados Unidos, en donde además no tiene ninguna causa judicial en su contra. Muertos bolivianos a manos de fuerzas norteamericanas, pueden tener, creanme, un efecto totalmente contrario al esperado.

En lo personal, yo pienso que Evo Morales ha cometido delitos gravísimos por los que debería ser juzgado además de lo del abuso de menores y la participación en los despiadados bloqueos de los 53 días. Razones sobran para acusarlo y juzgarlo por la colección de tropelías acumuladas en dos décadas.

No cabe duda de que Morales sigue jugando un papel importante en la política nacional, pese a estar desgastado, arrinconado e inhabilitado. Sin embargo, ese rol no es a mi juicio el que todos le atribuyen. Creo que el papel de Evo Morales en los últimos diez años ha sido el de destruir al MAS y evitar su recomposición.

Si. La decisión de desconocer el resultado del 21F fue el principio del fin del MAS y fue una decisión que tomó para perpetuarse en el poder sin importar lo que aquello podía significar para su partido. El monumental fraude del 2019 fue luego la causa de la caída del MAS. Evo también fue responsable de eso. Cuando constató que su delfín le salió contestón, operó como un feróz opositor y movió el cielo y la tierra para que el gobierno de Arce fracasara. Así ocurrió. Cuando el MAS tuvo la oportunidad de reinventarse y apostar por el recambio generacional con Andrónico, Evo liquidó de raiz el intento, quitándole al sucesor hasta las ganas de hacer campaña. No le importó causarle al MAS una estrepitosa derrota electoral, con tal de establecer claramente que, si él no era el candidato, nadie del MAS podría ganar. Las protestas y movilizaciones que precedieron los 53 días de bloqueo, tenían un componente orientado a establecer una medición de fuerzas, para ver quién o quiénes podían ser los líderes del campo popular . Yo creo que él percibió la amenaza y penetró cada una de las negociaciones introduciendo demandas radicales que terminaron en el absurdo pedido de renuncia del presidente. El resultado, después de la derrota electoral del año pasado, las organizaciones sociales sufrieron una nueva derrota , esta vez social. Y de allí es más dificil que salga un sucesor.

En suma, Evo Morales ha demostrado sistemáticamente que está dispuesto a arrasar con el MAS y con toda la cofradía de corporaciones sociales, si no se cumple su objetivo enfermizo y patológico de volver a ser candidato y presidente de Bolivia. Si para ello tiene que volver a arruinar al MAS, no tengo la menor duda de que volverá a hacerlo, cuantas veces le sea necesario. Esa es su misión.

Lo hizo desde el gobierno como presidente, lo hizo desde México y Argentina después de huir, lo hizo nuevamente desde el poder de la jefatura de MAS durante el gobierno de Arce y lo sigue haciendo mientras pesca tambaquies y quinceañeras en su republiqueta.   

error

Te gusta lo que ves?, suscribete a nuestras redes para mantenerte siempre informado

YouTube
Instagram
WhatsApp
Verificado por MonsterInsights